Carmen

La cajera pasaba los artículos por el sensor de la caja sin poder dejar de sonreír. Un hombre de cabello canoso y lentes brillantes la veía con una sonrisa entre dulce y abochornada. Don Antonio siempre hacía lo mismo todas las noches del catorce de febrero: compraba una bolsa de pasta, una charola de carne, una botella de vino tinto, una caja de chocolates y un ramo preparado de frescas rosas rojas.

Esta vez hubo una sorpresa. La dependiente sonrió aun más cuando metió ella misma a las bolsas del súper la última compra: un pequeño sabueso de peluche.
— ¿No me lo vas a cobrar? —preguntó el hombre pensando que se trataba de una distracción de la muchacha.
— Ese va por mi cuenta, Don Antonio.
— Muchas gracias —respondió sin perder el bochorno—. Carmen siempre quiso un perro pero ahora no podría cuidar uno, seguro ese la alegrará —agregó él.
— Seguro, Don Antonio —reiteró la muchacha mientras le regresaba su cambio.
La cajera llevaba algunos años de trabajar en esa tienda de conveniencia, la cual era preferida por el amable hombre de pocas palabras que fácilmente pasaba los sesenta años. Ella nunca trató de calcularle la edad pero había algo en que tanto la dependiente como el resto del personal que le había tocado alguna vez trabajar en esa fecha estaban de acuerdo: no había cosa más tierna en el día San Valentín que ver a Don Antonio hacer las compras.
— Esto es para ti —el reservado hombre venció su timidez y dejó un pequeño chocolate en la caja. La joven se sonrojó, otra tradición del apacible viejo era que siempre le daba un dulce a la dependienta que lo atendiera.
— Salúdeme a Doña Carmen, pásenla muy bien.
— Muchas gracias —se despidió el viejo mientras se llevaba sus compras—, igualmente.

Don Antonio no vivía muy lejos de la tienda, apenas y caminó una cuadra antes de llegar. Tenía experiencia cargando varias bolsas a la vez, así que no batalló en abrir la puerta y entrar sin tener que soltar nada. La casa estaba en penumbras; así le gustaba, así la sorprendería.

Dejó las compras en la cocina, encendió la estufa para poner a hervir agua y preparar la pasta. Hoy le tocaba cocinar a él, era una noche especial. Comenzó a tararear una canción, la que estaba en su cabeza el día que se conocieron. Aún recordaba cada detalle, desde el fastidioso sol de un día caluroso hasta el olor de la mujer que le robó el corazón.

Procedió a prender las velas. Esa noche la luz eléctrica era un estorbo, al menos para el inicio; mataba la atmósfera, la ilusión…e ilusión era todo lo que Antonio, ahora sintiéndose en los veinte que tenía la primera vez que la vio, necesitaba.

Encendió la última vela, fue hasta entonces que otro par de ojos se posaron sobre los suyos, ojos de mujer, ojos de pánico que gritaban silenciosos en vez de una boca amordazada, ojos que aún no lloraban, pero que Antonio sabía se desharían en lágrimas antes de apagarse por completo. Ella también estaba en sus 20, tan cautivante que sintió ese sol de nuevo picarle en la espalda.

Puso las rosas en su regazo y el perro de peluche junto a ella, en esa mesa gris con olor a metal que guardaba los instrumentos de la muerte. Antonio le acarició la cara y la saludó con cariño

— Hola, Carmen.

Sobre la Autora: Sofía García-Bullé (Monterrey N.L.) – Es una copywriter regiomontana que escribe desde los doce y solo tiene hambre de letras y pizza (más frecuentemente de pizza). Se dedica principalmente a combatir el silencio, el ansia de crear y la mala publicidad… 140 caracteres a la vez. Se le puede encontrar con frecuencia en redes sociales opinando sobre temas que nadie le preguntó y compartiendo contenido sobre ficcion, tecnología, feminismo y animales lindos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s