Rogue one.

“Las rebeliones empiezan con esperanza”

Para iniciar el año, al igual que hace doce meses, reseñamos el nuevo trancazo de taquilla de la franquicia de Star Wars: Rogue One. A estas alturas del partido supongo que si eres fanático ya la viste; si no lo eres no la has visto ni tampoco la verás, así que hablaremos con libertad de lo que acontece en el film y nadie gritará “spolier”. Amén de que todo lo que pasa en la pelí te lo cuentan en un par de párrafos en las letras amarillas que se pierden en el espacio de la Guerra de las Galaxias original.

¿En dónde estamos parados? Pues holgadamente estamos entre el episodio III, “La venganza de los Sith”, y el IV, “Una nueva esperanza”, título que originalmente no ostentaba. ¿Necesitas ver las descartables precuelas para entender la III.5? No. Ni te lo recomiendo salvo que seas muy curioso o bastante masoquista. ¿Es un episodio más de la saga? Técnicamente no, es lo que los enterados llaman un “spin off”, una historia derivada del mismo universo del resto de las películas. Y tan no lo es que no encontrarás a John Williams con su famosa opertura, ni el clásico “En una galaxia muy, muy etc.” Entonces ¿por qué es Star Wars? Porque usa el universo creado para contarte una miniprecuela.

¿Universo de Star Wars? Claro, Micky Mouse, hay que aprovechar lo que pagamos por los derechos y sacarle jugo: a las cintas anteriores, a los universos expandidos, a la nostalgia, a las nuevas generaciones. Y sí hay, sí tenemos lo que siempre vemos en cualquier filme de SW: Rebeldes contra el imperio; acantilados naturales y artificiales; un personaje femenino que no requiere ser rescatada, bueno sí poquito; batallas espectaculares “woooow”, sí, woowww dije. Y, obvia e infaltablemente, una estrella de la muerte. No es spoiler, viene en los posters. Y cameos, muchos cameos: Los brabucones de la cantina de Mos Eisley, los At-At, los At-St, el droide zonda, el robot amarillo y el chaparrito azul con blanco, la princesa Leia (que aquí no tuvimos que pagarle a Carrie FIsher y muy seguramente ni en las siguientes), el perrucho de Tarkin (ídem), la bailarina del palacio de Habba, la Alianza rebelde, al infaltable villano y wuuuuu, muchas cosas más.

¿Nostalgia? No, esto no fue necesario después de la dosis del Despertar de la fuerza. Aquí, si conoces a los personajes conocidos, bien y si no los conoces también; si notaste o no los cameos, igual; si sabes la continuación puntos extras, si no, la disfrutas de la misma manera. Buen punto para Gareth Edwards, el director de esta cinta.


“Paz y seguridad para la galaxia”

¿Cosas nuevas? Pues no esperes muchas novedades en la octava entrega de la franquicia, no pidas tanto. La historia arranca con un prólogo que te presenta a tres de los personajes principales de la historia: Jyn Erso, la heroína; Galen Erso, padre de la heroína y villano a fuerzas; el director Orson Krennic villano por gusto. Aquí, como toda buena y tradicional cinta de Disney, debemos establecer la orfandad para que funcione mejor la trama. Ok, ok, te doy chance, Luke también fue huérfano.

Después de eso puedes tomar dramamine para el mareo ya que inicias un tour interplanetario que nos lleva en quince minutos de película a pasar por siete de los ocho planetas de la trama: El plantea hogar de Jyn, el anillo de Kafrene, Wobani, Jedha, Yavin 4, Eadu y Mordor, perdón, donde vive el Darth Vader mientras se le pasa el ardor de la derrota.

La trama nos deja ver que todo gira en torno a las necesidades de la alianza rebelde. Hay un desertor del imperio con información útil a la rebelión. ¿Dónde habré escuchado eso antes? Por lo que se deben contactar con él. Hay una muchachita esclava que nos puede dejar alcanzar ese objetivo, la rescatamos y si no copela cuello y la regresamos a la esclavitud. ¿Dónde habré escuchado eso antes? Hay mercenarios del lado rebelde que obedecen órdenes sean estas las que sean. ¿Dónde habré escuchado eso antes? Si hay que ser sicarito hay que ser sicarito, y ¿quién mejor que alguien con pinta de mexicano para ese rol? Adivinaste: Diego Luna. Asesor de inteligencia rebelde, para que no se ofendan.

“Las estrellas fuertes tienen corazón de kyber”

Hay algo que le debo reconocer gustosamente al guión: su discurso político. En la historia te plantea una verdad inobjetable: las rebeliones cuestan vidas y parte del precio es hacer cosas de villanos. Esta historia te lo muestra y le quita el romanticismo de los héroes con espadas laser todos bondad, fuerza y justicia. Son personajes comunes, y sin el manejo de la fuerza para mayor desventaja, que creen en algo y tienen las agallas para luchar por ello aun a costa de sus propias vidas. También, cosa muy cierta, te muestra el caudillismo que se da en toda lucha armada; Algunos rebeldes toman la lucha de forma tan personal como paranoica y se alejan de la rebelión institucionalizada porque esta les parece lenta y burocrática. ¿Recuerdas al coronel Curtz de Apocalipsis now? Claro, claro, guardando sus debidos pársecs. Lo siento, el pársec es una unidad de longitud y no de tiempo. Han Solo te ha engañado toda la vida.

En abono al párrafo anterior debo mencionar la genial imagen de un destructor estelar flotando ominosamente sobre la capital de Jedha, -residencia de un templo Jedi y mina de cristales Kyber (las duracel de las espadas laser y la estrella de la muerte)-, esa imagen es una bella metáfora de un imperio opresor sobre un pueblo sometido. Casi casi como el priísmo militarizado sobre tu bella patria mexicana. Por cierto, Jedha me recuerda mucho a la meseta de Masada de Caballo de Troya de J. J. Benitez. Bueno, pecados de juventud que comete uno, sabrán perdonar.

¿Lo malo del guión? Su “nudo” narrativo. En este preciso momento todo pasa en la infaltable taberna de mala muerte: Contactan al guerrillero chisquiado Guerrera, un Whitaker muy en su papel; encuentran al piloto desertor, Bodhi para la raza; nos enteramos del mensaje holográfico; Jyn escribe inspirada “soy rebelde porque el mundo me ha hecho así”; les damos una probadita de la estrella de la muerte; nos juntamos con el protoJedi cieguito Chirrut Imwe, así se llama, qué quieres, y su camarada Maze Malbus. El androide sarcástico en turno, nada que ver con el delicadito Citripio o el tartamudo Artudito o el ñoño Bebocho, un Keytuso ex imperial nos rescata por los pelos de la pruebita del juguete nuevo del imperio. Si quedaba algún Jedi, bye, bye. Uffff. Todo pasa y todo queda, diría Serrat que dijo Machado.

Bueno ya que tenemos a la fraternidad del anillo, vayamos a Mordor, no, espera, no es Mordor aunque se parece mucho. Es el castillito de Darth Vader, al que el malito en turno va a lloriquiarle y pedirle recomendaciones por su buen trabajo en la superarma del imperio. Más de muchos suspiraron desde el fondo de su ladito oscuro al toparse con el papá de los villanos. No lo nieguen. Según cuentan las malas lenguas esta locación sale del universo extendido; ve tú a saber, si tú eres más fan que yo.

“Hemos hecho cosas terribles por la causa”

Bien, ya en Eadu la acción se acelera: hay que redimir al sicarito, mostrar más acantilados, escenas de X wings, matar personajes y detonar las motivaciones de la rebelión hasta que… nos topamos con una alianza rebelde media domesticada. “Si quieres guerra combatirás tú solo”. Pero WTF. Haz de cuenta que quieren hacer una revolución pacífica como en cierto país que sufre gasolinazos. Cof, cof. No, eso no va con los revolucionarios verdaderos. La rebelión es de quien la trabaja. Si quieren manifestaciones marchando de blanco ahí se ven. Por cierto, en este punto sabemos porqué se llama así la película; y aunque es un jugo de palabras digamos que si los revolucionarios hubieran sido cubanos saliendo de Veracruz la película se hubiera intitulado igual o más ad hoc: Granma one.

“Jamás he visto a alguien que se quede cuando las cosas salen mal”

Okey, vamos todos a Scarif, todos dije, con códigos antiguos pero válidos para meternos en el ombligo del imperio y robar lo que venimos a robar. El segundo nudo del guión lo vuelve a hacer. Entiendo, entiendo, los caminos de la vida rebelde no son como yo pensaba, pero sentarse a diosito Jedi en las rodillas de repente y tan seguido puede cansar. Claro, claro, lo que ves a continuación hace que no te fijes en aquello. Una batalla en tiempo y forma dándose hasta con la cubeta. Creo que ni en Hoth la rebelión salió, perdón, saldrá tan magullada. Es una chulada de montaje las escenas de la guerra: en el espacio, entre naves pequeñas, entre destructores y naves insignia; en playas Cancunescas con AT-AT dándonos con todo; en los infaltables precipicios artificiales; en la bien manejada tensión dramática. Bien por ello.

Ya que traemos la adrenalina y los midiclorianos hasta arriaba las cosas se empiezan a acomodar: La alianza menciona al “viejo Jedi”, y a alguien a quien Mon Mothma le confiaría su vida *guiño, guiño*. Darth Vader aborda la nave insignia de la rebelión y se comporta como en Battlefront cuando lo agarras de héroe: matas a todos sin sufrir ningún daño. Wuju. Bendita espada laser y respiración asmática. Y aquí, justo aquí me quito el casco de stormtrooper: la continuidad que lograron para dejarte servido el inicio del episodio IV. Sin fallas, sin incongruencias, sin saltos lumínicos. Haz de cuenta: como encajar el disco cóncavo de la estrella de la muerte justo en su lugar. De diez.

“Bienvenida a casa”

¿Qué te puedo decir? Es una excelente lección de rebeldía que tanta falta nos hace. Es un buen aprovechamiento del universo existente. Es una buena película.

Sé que esta va antes del episodio IV pero yo la pondría justo abajo del episodio V porque… soy uno con la Fuerza y la Fuerza está conmigo.

Samuel Carvajal

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