#TodasLasVidasImportan

A ver, niños, pongan atención a la clase. La historia es muy importante, quién no estudia su historia está condenado a pasarla por alto. Y la esclavitud es una parte muy grande de la historia, una parte del pasado que nos define, que dejó marcada a nuestra gente. Las heridas son graves, profundas y permanecen hasta nuestros días sin cicatrizar por completo.

— ¿Ustedes han oído hablar de Asher? ¿Nadie? Asher era un esclavo muy inteligente. Claro. ¿Recuerdan que hace más de cuatrocientos años los blancos comenzaron a dominar a los negros y a venderlos como esclavos?
— Sí, maestra.
— Esto fue debido a la superioridad intelectual de la raza blanca, a diferencia de ellos que son más como bestias de carga, pero luego hubo una era de oscurantismo de aproximadamente doscientos años en los que ellos pudieron andar libremente sobre suelo americano. Asher fue el primer nigger en regresar a su estado natural de esclavitud. Al parecer no lo soportó, tenía la piel muy blandita, era un delicado y se creía milenial. Fue criado en una era de maricones. Su más grande logro fue convertirse, sin desearlo, en propiedad de un hombre blanco y no lo supo apreciar, lo estafó de esta manera: se suicidó y por ello será maldito por el resto de la historia de la humanidad. Todos los pinches negros comenzaron a imitarlo en cuanto slavetornaban.
— Miss, ¿cómo puedo hacer que una persona slavetorne?
— Bueno, es que ahora es más difícil encontrar niggers. Casi todos se suicidaron. Fue una pérdida de más de 9385120584329281501403 billones de dólares a nuestra economía y pues alguien tiene que pagar, por eso a los pocos que quedan los tenemos encerrados en lugares especiales hasta que la deuda sea cubierta.
— ¿No son como los campos de concentración?
— Claro que no, aquí los usamos más bien para cultivar órganos y médulas espinales sin que el nigger sufra o sepa qué está pasando siquiera. A los que tenemos ahora en campos de concentración es a unos pocos mexicanos que seleccionamos para que estén de este lado del muro, claro con las medidas de contención adecuadas.

“La historia de Asher es importante para nosotros porque todas las vidas importan, no sólo la de los negros sino también las de sus dueños. Él fue el primero de estos seres que no pensó en las consecuencias que tendría dejarnos sin su mano de obra. Él había usurpado el cargo de médico, supuestamente se dedicaba a sanar a los enfermos, con las muchas carencias que ello suponía debido a las limitaciones de su raza.
Tuvo en sus manos la vida de una niña blanca y sólo logró acelerar más su muerte. La gente se amotinó, la policía tuvo que llevárselo para que no lo lincharan. El juicio fue largo y tedioso, las manifestaciones eran muchas a lo largo de toda nuestra gran nación. El juez resolvió que él no tenía culpa legal alguna, pero algunos se organizaron para ir por él. A mitad de la noche llegaron con sus trajes especiales de capuchas blancas, sus trajes del honor, de la gloria, de la verdad. Lo separaron de su familia y lo llevaron a casa de los papás de la niña, el señor Fred y la señora Rosemary. Los Humbolt.

Un grupo de valientes hombres se quedó a cuidar el lugar. Como suponían, los asquerosos niños y la esposa de Asher fueron a buscarlo sin obtener respuesta alguna, después regresaron con varios niggers más y hubo que llamar a la policía. Los arrestaron a todos por alterar el orden público, a la puta negra la refundieron en el calabozo más oscuro y a los niños se los llevaron a servicios sociales.

Asher se quedó encerrado en el garaje de los Humbolt por un buen tiempo. Andaba con su ropa natural, un taparrabos y cadenas. Cada día recibía una comida y una paliza. Fred y los demás hombres se la propinaban mientras Rosemary observaba. Sólo observaba.”

— ¿Por qué no lo matan de una vez? —decía ella.
— No —decía él—. Sufrirá como nosotros, hasta la muerte.
— Golpearlo no va a hacer que nuestra hija regrese.
— Tampoco dejar de hacerlo.

“Poco a poco la piedad se apoderó del corazón de la señora Humbolt. En lugar de algunas sobras ella comenzó a preparar a Asher una comida de verdad. La pobre mujer fue víctima de un hechizo de magia negra murmurado por el inmundo ser hacia las negras sombras de la noche. Palabras negras como su corazón.

Conforme las cosas se iban calmando los vigilantes disminuyeron en número. Fred comenzó a interesarse menos en Asher y en la vida y se perdió en los laberintos del alcoholismo y la drogadicción en lugar de abandonarse a la misericordia de Dios y a su justicia. Dejó de golpearlo un tiempo. Dejó que anduviera sin cadenas y que ordenara las cosas del garaje para que estuviera más cómodo. Dejó que analizara a Rosemary cuando una noche despertó convulsionante. Puso sus negras manos sobre la piel de ella, puso las palabras finales de su hechizo pronunciadas con el tacto. Le recetó también alguna medicina que la sanó del todo y complementó el conjuro.

La ama Rosemary, con el permiso de su marido, le fue asignando pequeñas tareas, primero lavaba los carros, luego los trastes, la ropa. Plancharla. Fue ahí como todo se arruinó.

Si bien, no le daban otra comida, la señora Humbolt dejaba que comiera de lo suyo. Lo que quedaba en su plato. Una de esas veces le llevó las sobras al garaje y al ver a esa bestia enorme, la serpiente tentadora, sucumbió ante la magia negra y ella le entregó su cuerpo mientras el marido no estaba. La muy puta le llevó ropa de mayordomo, casi lo vistió de mono amaestrado, lo integró a más labores de la casa a pesar de que el amo Fred lo humillaba y lo sobajaba lo más posible. Asher ya estaba sembrando la semilla de la discordia.

La situación finalmente salió a la luz porque más personas comenzaron a capturar a negros para esclavizarlos. No podían castigar a todos y menos a los que habían iniciado el movimiento. Incluso la policía comenzó a ayudar, los primeros en ser slavetorneados fueron los policías y soldados de color. Las otras razas miraban esto con desconfianza pero callaron por el temor a ser los siguientes.

Fred era empleado de una compañía farmacéutica y ante unos problemas técnicos tuvo que pedir ayuda a Asher, que tras algunas buenas golpizas extra comprendió que debía ayudarle en lo que pudiera a su nuevo amo. O quizás eso era parte de su plan. Fred consiguió un mejor puesto de trabajo, mejores ingresos, resolvió que debía instalar un sistema en el que las mentes de ambos debían estar conectados. Asher no quería, lo tuvieron que sostener entre varios para insertar en su cabeza el aparato. Entró a su mente, pudo tener acceso a su conocimiento, a sus ideas y a sus recuerdos. Así fue como descubrió la traición, no en el instante, sino un día en la oficina de pronto llegó la imagen del intercambio sexual entre Asher y la ama Rosemary. Asher dejaba que ella lo golpeara con el látigo, lo obligaba a lamer sus pies, le orinaba encima, lo penetraba con un desodorante y hacía que lamiera sus fluidos del lugar de origen y del suelo.

Pensaba mucho en su esposa cuando todo esto pasaba. En su asquerosa piel negra y en sus labios gruesos, en sus ojos hechiceros.

Fred no sabía qué hacer, no quería perder su nueva fuente de ingresos. Confrontó a Rosemary, ella alegó que debían ser meras fantasías del esclavo. Sí, eso debía ser. Fantasías nada más y él creyó eso por un tiempo. Además la firma de un nuevo contrato de la farmacéutica dependió de Asher completamente: una droga que hacía más sumisos a los esclavos, los hacía obedientes y les nublaba el pensamiento. Los esclavos eran cada vez más numerosos, cada familia blanca tenía uno o dos, las casas de los negros fueron incautadas para que se pudieran instalar ahí con esclavos ya incluidos. Algunos estúpidos intentaron ser amigos de ellos con terribles consecuencias, algunos despertaban asesinados y los negros culpaban a hombres de capuchas blancas. Unos intentaron enviarlos a otros países, ayudarlos a escapar, en los aeropuertos los detenían.

La mente de Asher trabajaba a mil por ciento en la ciencia que no le pertenecía por ser un simple nigger. Lo único suyo parecía ser esa serie de fantasías. Esos recuerdos. El señor Humbolt comenzó a disfrutarlos, como mero entretenimiento, obviamente. No es que se sintiera excitado por ellos, sino que le daba curiosidad científica estudiar la mente del nigger.

Una nueva era de bienestar económico llegó a América, la crisis terminó, había suficiente riqueza para todos y comenzó a planearse la esclavitud de nuevas razas para aumentar el acervo de la nación. Esto nunca se pudo concretar del todo como originalmente estaba planeado, sino que hubo que buscar formas más sutiles.

El vientre de la señora Humbolt comenzó a crecer. De nuevo Fred la confrontó e hizo que se examinara, no podía estar embarazada porque desde que la hija murió, ellos dos no habían tenido relaciones sexuales. La llevó a hacerse exámenes y estos salieron negativos. No podía ser, debía tratarse de un truco. Les dijeron que a lo mejor era un embarazo psicológico.

Eso eran puras patrañas.

El señor Humbolt la mató esa misma noche frente a Asher y le echó encima el cadáver de la mujer, quizás para que viera lo que había logrado con su magia negra y con su perversidad. Asher lloró, lloró amargamente al sentir el peso de la culpa.

Asher escapó en un descuido sin que Fred lo hubiera notado, la droga que les daba la facultad de estar conectados mente a mente ayudó. Pensaba comenzar un movimiento de liberación, aunque ya habían comenzado varios por toda América, los pocos que aún quedaban libres realizaban actos que demostraban lo salvajes que son esas bestias de piel oscura como sus almas.

No pudo hacerlo.

La policía lo acorraló cerca de su antigua casa. En sus últimos momentos alcanzó a transmitir a todos los niggers y al señor Humbolt que la única opción que había para escapar entonces era el suicidio. Asher se suicidó, sus sentimientos fueron transmitidos a todos los que estaban conectados. Se cortó las venas y se fue desangrando por varias cuadras mientras varios policías lo seguían como buitres. No tenía caso ayudarlo a sobrevivir. De pronto cayó y con su último aliento maldijo a la niña que había asesinado y maldijo la bondad de sus amos. También Fred acabó con su propia vida.

Todos los niggers comenzaron a suicidarse, muchos primero asesinaban a sus hijos, los que podían, sin piedad alguna. No sabían que nosotros no los trataríamos mal a ellos. Ellos están ahora conectados a un sueño virtual mientras en sus cuerpos cultivamos órganos y medicamentos. Ellos son felices. Pero así de negros eran los corazones de esas bestias.

La economía se derrumbó y ahora vivimos unas tristes y azules vidas gracias a ello, los negros no pensaron en nosotros, en que no sólo sus vidas importaban sino que todas las vidas importan.

Tuvimos que entrar en guerra con las naciones que habían estado en contra de la nueva era de grandeza Americana. Todo lo que hemos dado a los demás países tuvimos que ir a recuperarlo y por eso nuestros soldados han sufrido mucho, mueren como moscas y entregan sus vidas para que nosotros podamos sobrevivir. Si consiguen mandar mil almas de nuestros enemigos al Infierno ellos se ganan el Cielo por toda la eternidad.”

— Miss, y Asher ¿se fue al Cielo o al Infierno?

— ¿Tú qué piensas, creatura, tú qué piensas?

 

Sobre el Autor: Jorge Chípuli – Obtuvo el premio de cuento de la revista La langosta se ha posado 1995, el segundo lugar del premio de minicuento: La difícil brevedad 2006 y el primer premio de microcuento Sizigias y Twitteraturas Lunares 2011. Fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León. Ha colaborado con textos en las revistas Hiperespacio, Deletéreo, Literal, Urbanario, Rayuela, Oficio, Papeles de la Mancuspia, La langosta se ha posado, Literatura Virtual, Nave, Umbrales, la española Miasma y la argentina Axxón. Ha sido incluido en las antologías: “Columnas, antología del doblez”, (ITESM, 1991), “Natal, 20 visiones de Monterrey” (Clannad 1993), “Silicio en la memoria”, (Ramón Llaca, 1998), “Quadrántidas”, (UANL, 2011) y “Mundos Remotos y Cielos Infinitos” (UANL, 2011). Ha publicado el libro de minicuento: “Los infiernos” (Poetazos, 2014), “Binario” (Fantasías para Noctámbulos, 2015), “Deconstrucción de Eva” (Gato-Lunar, 2015), “Para cantar en los patios” (Editorial Urbanario, 2016) y “Sueños que riman” (poemario para niños bajo el seudónimo Don Patotas, editorial Gato-Lunar, 2015).
Ha expuesto de manera individual en la galería de arte Joaquín Clausell de Campeche, en el INEA, en la Casa de la Cultura de Guadalupe, en la Facultad de Artes Visuales de la UANL, en el Café Infinito, en el espacio cultural Gargantúa, y formó parte de la Galería Nacional, Edición Latinoamericana (DF). Y de forma colectiva en varios espacios como la Biblioteca Central, la UR y el BAM. Ha impartido cursos para niños en la FAV y en Conarte Niños. Fue parte de la Reseña de la Plástica Nuevolonesa 2007.

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