Licantrofilia

El fragor de la desnudez lunar le trasforma.

El ínfimo hombrecillo brinda paso a la bestia que le sobrevive,
pronunciación de sortilegios místicos le conducen a la caverna oscura.
No habrá ya de tentarle ni una sola lágrima.

Se agita, se contrae, se desgasta.

Garra que crispa los nervios,
se goza al ardor del ámbar sanguíneo,
cuerpo que se abate en cada acometida,
harto de la espera para saciar su sed milenaria.

Rompe, rasga, arrebata y aprisiona.

Cada palmo del ser es devorado,
cada minúsculo poro siente la fuerza de su cólera.
Nada deja en pie el sediento arrebato.

Con furia colosal arremete con fuerza incendiando cada centímetro de aliento.

Es la última embestida,
desborda en un bramido las fuerzas contenidas por los siglos,
mientras un sutil escalofrío recoge su dorsal.

Ha culminado, se ha saciado.

Al fragor de la desnudez lunar, se trasforma.

Acerca del autor: Mónica Carrillo (1966) Profesora de educación preescolar. Licenciada en  Educación especial. Maestra en Educación Superior. Diplomado en creación Literaria, Instituto Mater, A. C.

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