Intruso

I

17 de marzo de 2016

3:54 AM.

Omar estaba muy asustado dentro del baño de su hogar, sentado sobre el suelo y contra la pared. Las lágrimas le manaban de los ojos, cayendo por sus mejillas, su mentón y finalmente cayeron sobre su mano ensangrentada. Sintió un ligero ardor que poco a poco fue en aumento hasta convertirse en un dolor casi insoportable.

En la penumbra del cuarto de baño, susurraba una y otra vez: padre nuestro que estas en los cielos. Tendría las manos entrelazadas como normalmente se hace para rezar pero hace una hora su esposa Laura, en un acto de defensa, le cercenó los dedos de la mano derecha a excepción del pulgar.

―No fue su intención, trataba de matar al intruso ―pensaba entre sollozos.

―Padre nuestro que estas en los cielos… padre nuestro que estas en los… ―el dolor de su mano se hacía aún más fuerte― Mi esposa está muerta. Mis hijos también lo están… Mi familia está muerta.

Repitiendo una y otra vez: Mi familia está muerta, se mecía adelante y atrás, y golpeaba su cabeza sobre los blancos mosaicos de la pared.

Pasaron cinco minutos, Omar empezaba a recobrar la calma. Se incorporó, permaneció de pie por unos segundos y volvió a tomar asiento, ahora sobre la tapa del inodoro. De pronto, como si hubiese encontrado la respuesta de un difícil acertijo, comenzó a recordar lo sucedido unos cuantos minutos; recordó haber despertado a mitad de la noche y haber mirado el reloj que, ubicado en la mesa de noche a un lado de su cama, marcaba las 2:50 am. Tenía la boca seca, se levantó y sin encender ninguna luz se encaminó a la cocina para beber un vaso de agua.

Entre susurros y aun golpeándose contra la pared comenzó a dictarse los acontecimientos:

―Escuché el ruido de la puerta de la habitación de mis hijos abrirse con un golpe, probablemente por un puntapié. La voz de mi hijo Jorge (de tan solo ocho años) se escucha diciendo:

― ¿Papi, eres tú?

La pregunta fue seguida por el rugido de una motosierra y por el grito desgarrador de Jorge. Inmediatamente mi hija Ana (de 16 años) se levantó de la cama y corrió a la habitación de junto,  de donde Laura temía salir, se abrazaron después de que Ana entrara tumbando la puerta, acto seguido Laura asomó la cabeza hacía la sala de estar. Pudo ver, por el rabillo del ojo, que aquel intruso aún seguía  en el cuarto de los niños, masacrando al menor de ocho años. Laura salió de la habitación, procurando hacer el menor ruido posible al cerrar la puerta tras de sí, se dirigió a la cocina, tratando de no tropezar, en busca de un arma.

Entonces, el intruso salió de la habitación de Jorge y empezó a golpear la puerta de la otra habitación. La casa estaba completamente a oscuras, Ana no pudo ver al intruso, pero se dio cuenta de lo que estaba pasando gracias a los golpes contra la madera y por los sollozos aterrorizados de Ana. Se encaminó a la sala de estar, empuñando un cuchillo para intentar matar al intruso. De pronto, en medio de la sala, Laura y yo nos cruzamos, chocamos cabeza con cabeza, ella hizo un movimiento ciego con el cuchillo; entre la oscuridad, yo apenas pude distinguir la figura abalanzando el arma contra mí, levanté la mano, en un intento por cubrirme y evitar que me cortara el cuello. Me cercenó los cuatro dedos. Pegué un grito, y entonces el ruido de la motosierra envolvió la casa de nuevo, matando a Laura. Después, aquella sierra cortó la puerta que protegía a Ana y… antes de correr para ocultarme en el baño, con un revolver en el bolsillo derecho para defenderme, escuché los gritos de Ana y su cuerpo cayendo en un golpe seco contra el suelo.

II

Omar estaba muy asustado dentro del baño de su hogar, sentado sobre la tapa del inodoro, temiendo que aquel intruso entrara y acabase con él.

―Padre nuestro que estas en los cielos… ―repetía una y otra vez, mientras su rostro se empapaba de nuevo a causa de su llanto. Un instante después, sintió una presencia junto a él, fue entonces cuando entró en la cuenta de que el asesino no podría ser una persona, estaba seguro que no había nadie más en la casa.

Escuchó la voz espectral de sus seres queridos diciendo:

―Tú nos mataste ― repetían continuamente, cada vez más fuerte.

Se tapó los oídos con las manos y cerró los ojos.

― ¡Tú nos mataste! , ¡Tú nos mataste!, ¡Tú nos mataste!

Pegó un grito tan fuerte que se lo pudo escuchar al otro lado de la calle.

Consciente de que ya no estaba solo dentro del baño, se volvió a balancear como un niño pequeño, llorando. Con las manos apretando sus oídos y los ojos cerrados con tanta fuerza que su rostro se arrugó. Entonces… sintió el frio cañón del revolver introduciéndose lentamente en su boca. Su corazón se aceleró a un ritmo descomunal.

Todo quedó abrumado por el silencio de la noche, después del estruendo de la pistola al accionar el gatillo.

III

LA VOZ DE MEXICO

17 de marzo del 2016

 Primera plana.

“NOCHE DE TERROR EN LA CUCHILLA.”

“Esta mañana amanecimos con una noticia horrible: se ha llevado a cabo uno de los asesinatos más brutales que he visto en mis 6 años de carrera”. Dijo el jefe de Guardia Civil, Carlos Montenegro.

Una familia fue asesinada brutalmente este jueves, en la colonia Cuchilla del tesoro, ubicada en la Delegación Gustavo A. Madero,  por el padre de familia, identificado como Omar Toledo Díaz,  quien después de haber matado a sus dos hijos y a su esposa, se suicidó dándose un tiro en la boca con un revolver Magnum calibre 50.

El cuerpo del hijo menor identificado como Jorge Toledo Díaz de 8 años fue encontrado dentro de su habitación totalmente descuartizado, mientras que  el de la hija mayor, Ana Toledo Díaz de 16 años, yacía partida por la mitad en la habitación donde Omar y su esposa dormían. En cuanto a la mujer de Omar, Laura Díaz Castañeda, fue encontrada en la sala de estar decapitada.

Según nos informan los vecinos de la localidad, alrededor de las 3:00 Am, se empezaron a escuchar gritos y el sonido de una motosierra, el evento duró aproximadamente 4 minutos, terminando con el estruendo de una pistola.

“El peor asesinato que eh visto en mi vida” dijo el jefe de la policía federal.

Sobre el Autor: Omar Torres Díaz (Ciudad de México, 1998) –  Su gusto por la lectura comenzó a la edad de 7 años, por curiosidad, ya que su madre siempre llevaba un libro consigo. Comenzó a escribir a la edad de 17 años y hasta la fecha ha escrito nueve cuentos y una novela. Su más grande meta en la vida es llegar al área de Recursos Humanos en alguna empresa y si así se le permite, crearse una carrera en la literatura.

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