Versus – “Cazafantasmas” a treinta y dos años

¿Por qué hacer otra reseña más si ya todo el mundo sabe que está buena? Entonces ¿para qué dedicarle el tiempo si pueden ir a cazar fantasmas con sus juguetes de hace tiempo? Pero ¡oh no! ¡Tenemos que entrar en la controversia porque, como pasa con toda buena película, muchos quieren mantener la pureza, como si la película tuviera una anatomía que no hay que tocar, a la que muchos se empeñan en pensar que van a destruir por el hecho de hacer una historia veinte años después (así es, la que muchos se quejan en pleno 2016, como si esta regresase a 1984 -año en que fue dada a conocer en los cines a nivel mundial- y eso borrase todo registro de lo que ustedes y la mercadotecnia recuerdan, para que ahora les vendan una nueva película, pero para eso tenemos otra reseña). Si para este momento eres alguien que no ha visto la película ni por televisión abierta, es porque no vives en el continente o estás bajo una piedra (lo cual es respetable).

Ya muchos la hemos visto hasta el cansancio y conocemos la trama hasta de memoria: su ubicación es una Nueva York de los ochentas, muy próxima al colapso por la delincuencia, y estos tres científicos que trabajan para la universidad están emocionados porque encuentran manifestaciones espectrales. Tenemos al imbécil pero de buen corazón del doctor Venkman, quien no cree en nada de esa basura (pero vive de lo que le da la universidad para tratar de conquistar alumnas), a Spengler, que es el científico más sexy de todos los tiempos (a mi parecer, pero mi gusto en hombres no va con el resto porque parece que todos quieren al patán), y a Ray, el gordito bonachón que se encarga de la parte técnica. Como el racionalismo universitario ya no permite desperdicios de recursos en investigaciones que no dan resultado, estos tres personajes son despedidos. Así que básicamente tienen que volver a empezar de cero para poder trabajar en la caza de entidades espectrales de diferente clase (mismas que se van clasificando conforme avanza la película). Es Ray quien nuevamente entra en la parte de fabricar artefactos y mejorar espacios, ya que es él es quien logra reparar el carro tan característico en blanco y rojo, y además ayuda a Spengler a que fabrique los rayos de protones y la caja que atrapa a los fantasmas (algo bastante ingenioso para la época). Más adelante, cuando logran contratar a Janine Melnitz, la pelirroja de lentes, es cuando llega un personaje en el que haré una pausa, pues por ser el menos importante es que ahora tiene relevancia.

De entre las actualizaciones que se han dado a conocer es que Winston Zedmore, a quien llamaremos vulgarmente como el negro que no apareció en la portada, y quien fuera interpretado por Ernie Hudson, era un personaje que ayudaría a la trama, y sería un militar al estilo Rambo, esa sería su aportación para poder combatir a los fantasmas, su rudeza para poder salir de las situaciones, sabra sobre artes marciales y sobre manejo de vehículos militares. Por lo menos eso fue lo que le dijeron a Ernie Hudson, quien se sintió enganchado con el proyecto y ya estaba listo para destacar, hasta que llegó el día de grabar y le dieron un guión que le quitaba protagonismo porque todos querían al patán de Vekman/Bill Murray, (¿qué les dije sobre el buen corazón?), esta decisión se basó en la popularidad del actor, ya que con esto se garantizaba que iba a ser un éxito comercial.

Por supuesto que esto no le quita importancia, pues también es uno de los cazafantasmas más práctico, él llega como el que no cree, pero dice que terminará creyendo en todo mientras le paguen, y de igual forma es quien hace el señalamiento a Ray/Dan Akroyd, con quien tiene buena química, de que ellos tienen mucho trabajo debido a que los muertos se están levantando y podría ser el final de los tiempos, pero no hay que pensar mucho en ello.

Combaten a los perros infernales Zuul y Vinz, quienes traen a Gozer, el gozeriano, en forma de mujer, y quien atrae la forma del destructor es un gigantesco señor de malvavisco una vez que cruzan los rayos (que previamente se había advertido que no se cruzaran, cuando atraparon a Pegajoso, pues tendría consecuencias desastrosas).

Después de que todo termina en una explosión de fuego, azúcar y mucho malvavisco con el que podrían hacer fondane y de que rescatan a los poseídos por los espíritus de los perros infernales, es Winston/Ernie Hudson quien finalmente grita que adora la ciudad de Nueva York y cierra con la banda sonora que todos conocemos.
Lo lograron, siguen teniendo el éxito comercial que sigue inspirando a niños y niñas, con todo y que Ernie Hudson tuvo que tragarse las decisiones mercadotécnicas de la época, pero que es algo que siempre agradece porque pudo alimentar a su familia, salir en la segunda parte y saltar un poco a la fama, aunque treinta y dos años después todavía siga buscando un papel protagónico.

Pero todavía tenemos a los cazafantasmas de la infancia.

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