Versus – Cazafantasmas 2016: ¿A quién vas a culpar?

A veces siento, y creo, que vivir en la era del internet, la inmediatez, el facebook y twitter, es terrible.

Cuando era niño, hace algunos ayeres en sexto de primaria, era sencillo sentarse a esperar que empezaran las caricaturas, y quienes me conocen saben que mi favorita sobre todas, era “Los verdaderos cazafantasmas”, una comedia de acción que continuaba las aventuras del equipo de nerds, convertidos en héroes de lo paranormal (ni guapos ni fornidos) que demostraban en cada capítulo que se puede vencer a los horrores de otras dimensiones, con ciencia. En aquel momento no le prestaba mucha atención a los créditos, pero Harold Ramis y Dan Aykroyd escribieron la mayor parte de los guiones, mismos autores del guión de la cinta de 1984.

Al día siguiente llegábamos a la escuela, platicábamos del capítulo, lo que nos gustó y lo que no, y la vida continuaba. No teníamos más expectativas que ver un capítulo diferente ese día.

A mediados de los 90’s, cuando estaba a mitad de la universidad, se les ocurrió hacer una secuela de la caricatura, “Extreme Ghostbusters”, y la veía cuando podía en cable, me gustaba la idea de un equipo nuevo (un latino, un negro, un discapacitado y una gótica –súper incluyente el asunto–) y las historias en su gran mayoría estaban bien desarrolladas, de nuevo bajo la tutela de Ramis y Aykroyd.

Veinte años después de la última serie animada y treinta después de la película que lo inició todo, Columbia Pictures (Sony) decidió hacer un reboot, que no un remake, de la franquicia. Hay que aclarar la diferencia entre ambos términos: un reboot es un reinicio completo de la idea original, y un remake es volver a contar la misma historia con diferentes actores y recursos.

Sony eligió a Katie Dippold para escribir el guión. Su experiencia incluye la serie de TV “Parks and recreation” (que me parece divertida) y un par de películas de comedia y acción, siendo “The Heat” tal vez la más conocida. El director y coguionista fue Paul Feig. Entre sus créditos está la dirección de “Bridesmaids” y la serie de TV “The Office”; y como guionista antes había hecho un par de cintas y de series.

Feig es un hombre blanco cincuentón. Dippold no llega a los cuarenta.

De esta forma, desde el inicio, se nos advirtió que no sería el mismo universo y que en esta ocasión serían heroicas nerds las que salvarían al mundo… y eso ofendió a muchos, muchos, muchos… penes. Pero no al mío: Al igual que parte del elenco original (Aykroyd y Bill Murray), las protagonistas (Kristen Wiig, Kate McKinnon y Leslie Jones) son comediantes salidas de la “escuela” Saturday Night Live. Así que por mí estaba bien, de ellas tres tal vez la que me cause menos gracia es Leslie, por perpetuar el estereotipo de mujer negra malhumorada, grandota y gritona, pero en SNL tiene sus momentos.

Así pues me lancé a verla, tranquilamente y sin escuchar el alud de críticas, las noticias del fracaso de taquillas y dejando de lado el reajuste de la fecha de estreno en México.

Y además la vi en 3D.

A partir de este momento voy a soltar “spoilers”, quedan avisados. Si no les gusta que les platiquen la película, los invito a regresar en su navegador a la página principal de El Ojo de Uk. Hay mucho material de lectura. Vayan y lean algo de Jorge Chípuli o María Senatore, se los recomiendo.

¿Siguen leyendo? OK, está bien, no digan que no se los advertí.

La historia empieza en una mansión supuestamente embrujada en Nueva York, donde el guía del recorrido enfrenta al espectro de una antigua moradora desquiciada (retrato al óleo con expresión malévola de Vigo, “El Terror de Valakia”) que se manifiesta desde un sótano lleno de limo (slime), sin embargo un aparato lleno de luces coloridas de neón nos da la pista de que lo que acabamos de ver, tal vez no fue sobrenatural sino provocado. Haberle puesto una flechita y un círculo rojo parpadeante es una buena idea que tal vez podrían utilizar dentro de treinta años, cuando hagan otro reboot (de nada).

Pasamos a la parte en la que nos presentan a los protagonistas: Erin Gilbert (Kristen Wiig) es una doctora en física urgentemente necesitada de la aprobación del rector de la Universidad (y anteriormente Mano Derecha del Rey Joffrey Baratheon) cuando el heredero de la mansión embrujada la visita para pedir ayuda, mostrándole un libro infame de fenómenos paranormales, coescrito por ella, que está disponible en Amazon. Temiendo que eso arruine su carrera, va a buscar a la otra autora y ex amiga, Abby Yates (Melissa McCarthy) para exigirle que baje el libro de la red. Ahí conoce al estereotipo de científica chiflada del grupo, Jillian Holtzmann (Kate McKinnon), quienes le juegan una broma al mostrarle una supuesta psicofonía, que resulta ser un pedo vaginal de Hlotzmann. Nadie en el cine ríe, ni siquiera las mujeres, para quienes supongo debe ser muy gracioso el tema, al igual que el resto de los chistes de toilet que veremos en la película.

Nuestro grupo de Investigadoras de lo Paranormal llegan a la mansión, entusiasmadas por la posibilidad de encontrar un fantasma (tema del que Gilbert y Yates escribieron un libro de cientos de páginas, sin haber visto jamás uno solo) y vemos uno de los momentos 3D más efectivos de la película. Después de grabar el evento con una handicam traída de mediados de los 90’s y no con un celular como lo hace la gente normal del 2016, Gilbert pierde su credibilidad y su empleo. Yates la invita a colaborar con ella en la pequeña universidad donde trabaja, y aparece el rector tropicalizado de la misma, haciendo uno de los sketches misóginos más divertidos de la cinta. Sí, es chistoso porque hay imbéciles como ese por todos lados, gentecita parada sobre un ladrillo que cree que está en la cima del mundo y puede pintarte el dedo de muchas, muchas, muchas maneras, y lo hace.

Pero eso no desalienta a nuestras heroínas, quienes robándose el equipo de la universidad deciden conseguir su propio espacio para atrapar un fantasma real y demostrar que no son un fraude como otros “cazafantasmas” de un reality show de la TV. Así llegan a una vieja estación de bomberos… que no pueden rentar y se tienen que ir al segundo piso de un restaurante de comida china, mismo que le surte sopa a Yates.

Mientras tanto en el metro de NY, un loquito más de la gran manzana, llamado Dean, le dice (convenientemente) a Patty Tolan (Leslie Jones) que llegará El Cuarto Cataclismo pero ella será de las últimas en morir por ser amable. Dean se encamina a los rieles del tren, donde de nuevo vemos un aparato de luces neón que abre un portal para que el tercer hermano Scoreli, aparezca y horrorice a la buena de Leslie.

Llega el momento del fangirl service con Kevin (Chris Hemsworth) un tipo musculoso, guapo e increíblemente estúpido, tan estúpido que uno se pregunta si Feig y Dippold creen que los espectadores tenemos el mismo C.I. de Kevin, como para tragarnos a un personaje de ese calibre. Sí, se pudo haber hecho comedia con alguien corto de entendederas, pero ¿taparse los oídos para no ver? ¿Querer agarrar un teléfono a través del vidrio de la pecera, como si no supiera que es, y luego decir “Una pecera es como un submarino para peces”?. Y a pesar de su estupidez y gracias a que Gilbert es una mujer inteligente cegada por sus hormonas, surge un interés romántico unilateral hacia él. Porque todos sabemos que hormona mata neurona, más si se es una científica rechazada por sus familiares y amigos, después de que dijo haber sido acosada por un fantasma.

Leslie contacta a las cazafantasmas, les dice que ella vio una aparición en el túnel del metro y así veremos en acción la tecnología de captura. Si bien fracasan en su primer intento, convenientemente descubren una pieza del extraño aparato colocado por Dean para abrir un portal dimensional (ah, sí, no hemos llegado a la mitad de la película y ya nos contaron todo, porque era más fácil hacerlo que ir dejando pistas) y también convenientemente un grafitero les diseña el clásico logotipo de la franquicia. Holtzmann descubrirá que un pedazo del aparato es como sus aceleradores de protones, no con experimentos, sino con su gusto y olfato, porque ya saben, las mujeres son principalmente intuitivas, la ingeniería inversa la hace hasta después.

Tras la epifanía, Patty se unirá a las cazafantasmas sólo porque sí, les consigue una carroza fúnebre como transporte y overoles para que no se manchen de limo. Así, sin complicaciones, fácil, rápido, con un click, al más puro estilo “termina ese guión porque se nos acaba el tiempo”.

Llamadas a una sala de conciertos enfrentan a un fantasma de apariencia demoníaca, ante los metaleros que creen se trata de un efecto especial. Fantasma que se posará sobre Patty, en una escena que no les echo a perder yo, sino los avances que nos mostraron meses antes del estreno. Si, ese es el primer fantasma que capturan, logrando la atención de la TV y el nombre oficial de Cazafantasmas. Lo único que no nos echaron a perder fue el cameo de Ozzy Osbourne en el concierto; veremos después los cameos de Bill Murray como un escéptico que paga con su vida, Annie Pots de nuevo haciendo a una recepcionista cínica, Dan Aykroyd como el taxista al que no le sorprende nada y hasta los créditos aparecerán Sigourney Weaver y Ernie Hudson.

“OK, esto es suficiente” vas a pensar a la altura de la reseña y de la película. Así que voy a meterle más velocidad que la moto Ecto-2 metida con calzador.

Dean, el antagonista de la historia, ha utilizado los conocimientos vertidos en el libro de Yates y Gilbert, para construir (sin ningún conocimiento previo de electricidad, física de partículas o ingeniería) el colorido portal con que traerán a los vengativos espectros del otro mundo. Frente a ellas se suicida electrocutándose con su aparato, las chicas son desacreditas por el alcalde para no causar pánico y al recoger la copia personal de Dean, Gilbert se da cuenta (a través de ilustraciones explícitas, porque que hueva leer, cosa que los espectadores no hacen ni en la serie de TV “Grimm”) que el suicidio era parte del terrible plan de Dean para guiar a los fantasmas en el Cuarto Cataclismo. Y he ahí niños, la moraleja: no compartan el conocimiento científico, puede caer en manos de un loco y destruir el mundo.

Así que Dean posee el cuerpo de Kevin, lucha con las cazafantasmas, reactiva su máquina del fin del mundo, crea un cliché… digo, un portal de nubes giratorias sobre un rascacielos de NY, y los fantasmas cruzan a este mundo causando el terror, entre ellos Slimer (Pegajoso) y su novia (un Pegajoso con peluca) que se roba el Ecto-1.

Para poder llegar al jefe del nivel, a modo de videojuego, las chicas tienen que destruir a un ejército de fantasmas con sus rayos, granadas y licuadoras de partículas. Pero un momento ¿no se supone que desde la primer cinta, la tecnología caza fantasmas es para atrapar y retener a los espectros? ¿No se supone que son científicas que capturan especímenes para meterlos en una cámara de contención? Oh no, eso es muy del siglo pasado, mejor que sean Ghostkillers o Ghostdestroyers, mujeres soldado antes que científicas. Aunque a veces para asesinar a las formas espectrales es mejor usar una navaja suiza, porque el Hombre Malvavisco era el único globo del desfile espectral que era realmente un globo… o tal vez no lo era, no sabemos, lo importante es que se acaba el tiempo para entregar el final draft del guión.

Una vez más, convenientemente, el Fantasma Dean puede cambiar de forma e imitar al logo de los Cazafantasmas que tan alegremente abría el intro de la caricatura ochentera. Sólo que aquí se convierte en un gigante amenazador (que ya nos mostraron en el avance) que empieza destruir la ciudad.

Siendo imposible detener el aparato del fin del mundo del Fantasma Dean, todos los cálculos mentales de las chicas indican que utilizando el reactor nuclear del Ecto-1, podrán “revertir la polaridad” del portal convirtiéndolo en una enorme trampa para fantasmas, así que sin mover un dedo, casual y convenientemente el automóvil aparece y se estrella sin explicaciones en el portal. Y sin cruzar los rayos, logran arrastrar al Fantasma Dean y arrojarlo al portal después de joderlo en sus inexistentes testículos, porque ya saben, a los hombres nos duele mucho un golpe en la entrepierna y el género no es biológico sino psicológico… o algo así, hay que terminar la película.

Pero Fantasma Dean agarra a Yates y la arrastra al otro mundo, dando la oportunidad para que Gilbert salve a su amiga de la secundaria, rebanándole la muñeca al Fantasma Dean y volviendo a tiempo para ¡ya que se termine la película por favor!

Y al final, mientras en la noche las ventanas de los rascacielos de la Gran Manzana forman la frase “NY ❤ GB” vemos con tristeza, o alegría, según cada quien, que estas chicas no tendrán una segunda parte, gracias a las pocas tablas de Feig y Dippold en cuanto a cómo escribir un guión. No sólo en forma, sino en fondo.

Es así como una franquicia, para la que debieron entender la idea central del universo de GB, muere en taquilla para ser olvidada de igual forma que olvidamos la horrible y fallida caricatura “Slimer! And the Real Ghostbusters” de 1988… ¿No la recuerdan? A eso me refiero.

Eso sí, seremos bombardeados por luces de colores neón durante toda la cinta, y eso es lo único que le importa a los millenials, ¿no?

O al menos ese es el mensaje que los guionistas me dieron.

Sobre el autor: Abraham Martínez Azuara “Cuervoscuro” (Tampico, Tamps, 1975) Escritor cuyas historias han aparecido en México en Tierra Adentro, Revista Hiperespacio,Horizonte Cero y Cactus  entre otras. En el extranjero ha publicado en Heavy Metal Magazine, Strange Aeons, Strip Magazine, Próxima, y para DC Comics Digital coescribió Earthbuilders.

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