Isaac Ezban y “El incidente”

El único camino, es seguir avanzando.

Isaac Ezban y “El incidente” ¡Bienvenida la nueva era del Cine de Género Mexicano!

El Cine Fantástico producido en el país sigue siendo algo prácticamente ignorado tanto por la industria cinematográfica, como por el público consumidor de cine. Además de la atroz competencia que se tiene contra las producciones cinematográficas extranjeras, particularmente las que nos llegan de las grandes casas productoras de Hollywood, resulta que las producciones mexicanas que le gustan a los mexicanos (a juzgar por sus resultados en taquilla), casi siempre son comedias, muy livianas e intrascendentes y por eso mismo, muy fáciles de digerir por las masas. “Nosotros los Nobles”, “Cásese quien pueda” o “No se aceptan devoluciones” dan muestra de ello, salvo con la única excepción de “Kilómetro 31”, que a pesar de que en lo personal la considero una película muy mala, sí que logró impactar positivamente en la taquilla. Por cierto, acaban de estrenar el tráiler de la segunda parte de ésta última, parece que ésta vez van a basarse en todas esas películas de posesiones que tanto están de moda…
Como sea, el Cine fantástico Mexicano ha encontrado en los últimos tiempos una trinchera entre varios productores independientes de diferentes latitudes del país. La cantidad de cortos de calidad producidos desde Tijuana hasta el sur, pasando desde luego por el centro del país es inagotable y hay muchas propuestas de gran calidad entre ellas. Del mismo modo, se han producido varias películas con resultados muy pero muy buenos, aún y cuando hayan sido, como era de esperarse, ignoradas prácticamente por las salas comerciales. Películas como “Ahí va el diablo” de Adrián García Bogliano, del 2012, “Paciente 27” de Alejandro G. Alegre del 2014, y sobre todo la rompedora “México Bárbaro” dirigida por la crema y nata de los directores del país en el 2014 (y ya reseñada anteriormente en “El ojo de Uk”, han demostrado que hay buen cine circulando por ahí, a lo mejor escondidos en el circuito de Festivales de Género del país, pero dando señales muy positivas de su existencia.
De las pocas cintas producto de esa caterva de productores independientes que han podido proyectarse en salas comerciales (además de su paso obligado por el circuito de Festivales), se encuentra “El Incidente” de Isaac Ezban, uno de los directores que participaron de forma excepcional en la “México Bárbaro”, y también producida en el 2014. No es enteramente una cinta de horror, tiene un sólido maridaje con la Ciencia Ficción y creo que podría ser presentada fácilmente en una u otra categoría. Quien sabe como, pero la cinta pudo ser proyectada en varias salas comerciales del país, aunque desafortunadamente, al menos en su corrida aquí en Monterrey, N.L., muy enterrada en la cartelera y casi ignorada por el público consumidor de cine (a la proyección a la que asistí hubo apenas unas 7 personas, en un horario no tan malo en fin de semana). Es una lástima, porque casi siempre esas películas que pasan desapercibidas por la gran mayoría, acaban construyendo un legado tal que les permite, con el paso del tiempo, adquirir un incuestionable estatus de “culto”. Creo que “El Incidente” es una de esas cintas.
En lo personal, yo no me considero un gran consumidor de Cine Mexicano en general, y no porque no lo quiera apoyar,  sino porque, más allá del origen de una cinta, yo soy un consumidor de Cine de Horror y Fantástico, y pues la verdad he salido un poco decepcionado por los ejemplos de cine de “género” que suelen llegar a las pantallas comerciales. Lo cierto es que me tomo con mucha desconfianza cuando alguna película logra llegar a ellas, sobre todo cuando es respaldada por un enorme aparato publicitario. La ya mencionada “Kilómetro 31” y los inefables remakes de las películas clásicas de horror del maestro Carlos Enrique Taboada me han resultado muy decepcionantes. Como sea procuro no dejarlas pasar, un tanto por la ilusión de ver de nuevo Cine de Horror Mexicano en pantalla grande y otro tanto porque, al final de cuentas ninguna crítica es tan importante para mi como espectador que aquella que yo mismo puedo hacerme tras ver una película. En el caso de “El Incidente” (The Incident) si tenía muchas ganas de verla, aunque la verdad es que no sabía muy bien que esperar de ella. Le había escuchado muchas críticas muy positivas a ciertas personas en cuyo juicio confío y los comentarios que originó la película tras su paso por el circuito de festivales fueron también muy positivo, de modo que realmente tenía muy altas expectativas acerca de ella. Para mi fortuna, cuando al fin pude verla, no resulté para nada decepcionado. Se trata de una película hecha con toda la mano, muy bien cuidada en cada aspecto. El trabajo efectuado por el Ezban en su labor como director y escritor es sobresaliente. Logró una de esas películas que no le piden nada a ninguna cinta extranjera, y que por el contrario, bien puede ponerse a la par de muchas de ellas. La película se erige con facilidad como un gran ejemplo de cómo lograr un producto de calidad sin perder de vista en ningún momento lo que se quiere contar y sin caer en recursos fáciles y trillados para hacerlo. Si bien es posible que la anécdota en la que se basa no sea del todo original, lo cierto es que de algún modo, Ezban encuentra, merced a una dirección sólida y propositiva, el modo de jamás dejarla caer, ni caer el mismo en la autocomplacencia. Desde que la película atrapa al espectador, ya no lo suelta en ningún momento hasta el desenlace de la misma… y le llamo desenlace porque se le tiene que llamar así, pero lo cierto es que la película trasciende más allá de lo que ha quedado capturado en ella y da para mucho más, tal y como debe de ser el impacto de una buena obra de ficción en el espectador. ¿Obra de ficción? Si, y drama también, con muchos momentos de horror, pero no de cualquier tipo de horror, sino de ese horror fino que no recurre al susto siquiera para lograr afectar al espectador. Esto es algo curioso, no creo poder explicarlo del todo bien, sin embargo quien ya lo haya experimentado antes sabrá a que me refiero. ¿Y de que va la historia? Es básicamente un paseo por las estaciones del infierno de Dante, presentadas en la forma de un repentino rompimiento de los velos de la realidad que nos permite ser testigos de una de las formas que el destino tiene para demostrarnos su inevitabilidad. No quisiera contar nada más, porque la película vale lo suficiente como para que cada cual deba meterse en el inevitable viaje que propone. ¡Vale mucho la pena hacerlo! Si no la pudieron ver durante sus proyecciones en festivales o en su corrida comercial, la película acaba de salir a la venta en DVD/Blue Ray en tiendas nacionales y también en renta en servicios virtuales de streaming. ¡Ya no hay excusas! Está entre lo mejor que ha dado el país en mucho tiempo. Y “Los parecidos”, la siguiente película de Ezban lleva un paso similar. Creo que estamos ante la oportunidad de acudir al nacimiento de una de las figuras del cine nacional que más van a dar de hablar en el futuro. Con suerte, no sólo en el país, sino en el mundo entero.

Sobre el autor: Octavio Villalpando – Nacido en Monterrey, N.L. en 1979. Estudioso del horror en todas sus manifestaciones. Incansable lector y cinéfilo irredento. Diletante de las manifestaciones más oscuras de las artes. Administrador de la página de la página de promoción de cultura lectora “Lea, no sea pendejo”. Ha dictado conferencias y charlas acerca de temas Lovecraftianos y coordinado ciclos de cine de horror relacionados con la obra del genio de Providence.

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