Leidi Poli Tsei

Cuando la soltaron los bots y humanos desprogramados pudieron con ella, sólo la dejaron encerrada en una caja con unos cables en la cabeza para acceder a información de lo que quería, pero no encontraron mucho, solamente una voluntad trastocada.

Ella pensó que era una buena broma el jugar con roles fuera de lo programado dentro del sueño-realidad que le ofrecieron, pero era tan novata que vivía dejando huellas mentales de lo que realmente era, imaginándose en blanco y negro para no revelar su verdadero ser. Por todos lados supieron cuánto la acomplejaba tener pezones oscuros. Un bot desactivó la clave dentro de la resistencia en su programa cerebral que le habían insertado para ir directamente al código de sometimiento, eso fragmentó su propia imagen, creyéndose rubia, atacando a sus propios compañeros.

—Van a ver, marginales, su envidia me alimenta, antes de juzgarme intenten superarme, ya que hay algo que se llama libertad de pensamiento idiota.

Ya antes se había declarado reina de Mónaco, después de que sus pechos tostados se dieran a conocer por toda la red la apodaban “La Pechos de Hot Cake”, ella creyó que eso le daba clase y esperaba subir a “Pechos de Fresa”. El hip hop fue su conexión defensiva, sin embargo al no acomodarse dentro del discurso contestatario de quienes realmente combatían, tuvo que caer en el “bling blig”, el “faroleo”, la puta-perra de atención, para ver si eso aportaba levemente algo. Aunque no servía para la resistencia, daba acceso a quienes fueran débiles en su autoconfiguración

Se estiró en la cama, notó los cables injertados en su cabeza, los rascó y las costras cedieron, manando sangre, pudo arrancar uno de color amarillo, sonrió maníaca al ver esa mezcla de carne con tejido adherido al plástico, le alegraba ver cómo es que su piel morena cedía.

En la ventanilla los científicos observaron el proceso de rechazo desde sus computadoras.

—Es verdad, ya está lista para la ejecución, la esclava que matará a otros esclavos en vez de que lo hagamos nosotros, nuestro mejor invento hasta ahora—declaró el programador en servicio de la autoridad.

Junia Santa Morales ahora se ponía el uniforme fascista, la de una represora de manifestaciones y celebraba que todos hubieran cedido ante su macana, sonriendo para el mundo ahora era Leidi Poli Tsei, era todo lo que deseaba, se olvidaba de sus orígenes deseando ser castigada con ansias, celebrando el éxito de la esclavitud con la memoria de su abuela, pues las impurezas debían largarse del país, nadie más pura que su propia identidad de ojos azules, piel blanca y cabellos rubios. Entonces su cortafuegos natural, su cerebro, colapsó en una disonancia cognitiva que se polarizó en la realidad.

Sus rasgos indígenas y sus pechos de hot cake estaban ahí. Se estiró en la cama, cuando notó su realidad comenzó a rascarse la cara, sus brazos, sus pechos que no se iban, el cuello. Cuando de las escoriaciones comenzó a brotar sangre fue que los científicos activaron la función de autodestrucción. Junia quedó aplastada como una cucaracha, con las encías y la lengua sangrante, su cara inidentificable y con reacciones espasmódicas, el resultado evidente fue el cabello alborotado junto a lo que fuera ella, ahora un amasijo de carne rasguñada por mano propia. En un mundo donde insomnes y rebeldes peleaban, ella esperaba convertirse en quienes la esclavizaban para quedar del lado victorioso. Lo prometieron, sería uno de ellos, la conquistadora. Cumplió con su parte al ofrecerse como voluntaria al experimento del sueño inalcanzable, seguramente otros caerían por voluntad propia y podrían soltarles el virus de la autodestrucción.

Sobre la Autora: Laura Elena Sosa Cáceres – (Reynosa, Tamps. 1985) tomó el diplomado literario de la Sociedad General de Escritores de México, es licenciada en Letras Mexicanas por la UANL (2008-2013). Escribe para periódico “El norte” y en su blog personal. Fue antologada en “Cuadrántidas” (poesía sci fi) y “Mundos remotos y cielos infinitos”, tiene tres libros de autora que son “Con los restos a aquellos añejos” y “Con los añejos a aquellos restos” (variación del mismo libro de relatos), “Amantes del plenilunio” por parte de POETAZOS, y “Hemólisis”, que es el libro más actual.

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