La Granja

El sol todavía no termina de aclarar el día cuando los sonidos extraños comienzan a surgir en el centro de este misterioso lugar. Todos en nuestras celdas despertamos sabiendo lo que eso significa, que otro ciclo ha comenzado; otro “día de trabajo” está iniciando. Esos seres infernales provenientes de las profundidades de algún abismo se mueven de un lado a otro como de costumbre. Son copias vivas de un ser superior en muchos aspectos, con una disciplina incomprensible para cualquiera de nosotros y un razonamiento que nunca entenderíamos. Su poder es absoluto, mueven energía y materia de lugar, de estado y de forma, tan increíble, que si no fuera porque tengo la impresión de que de alguna forma nos “necesitan”, pensaría que son dioses; fuerzas de la naturaleza, tan poderosos como toda la energía que surge cuando la tierra se sacude; pero que de alguna manera conservan algún tipo de forma mortal, o al menos inferior comparada con las fuerzas con las que me gusta describirlos.

El inicio del día luce siempre agitado y con toda su tecnología es difícil no sentirse estresado y angustiado sólo de imaginar qué harían con todo su poder. Al despertar regresan a mi memoria todas las historias que se cuentan sobre lo que pasa en el centro de este lugar; que te hierven en agua para despellejarte y sacarte las entrañas mientras agonizas, que te drenan la sangre y arrancan tus extremidades mientras mueres, o incluso que simplemente te lanzan a una inmensa moledora de carne, donde todos tus órganos junto con tu piel, tu carne y tus huesos se revuelven en una rara mezcla de proteína. Sé que todo esto suena como sacado de algún libro antiguo, historias de demonios y seres de otras dimensiones que sólo buscan torturar y destruir la vida, pero eso es exactamente lo que cada uno de nosotros imagina después de pasar un tiempo en este lugar.

Todos los que son llevados al lugar de donde los sonidos emergen ya no regresan, y aunque es poco el tiempo que llevo aquí he visto y escuchado lo suficiente para saber que definitivamente encontraré algo terrible cuando esos seres vengan por mí. Los bramidos que se distinguen del extraño sonido y que provienen del mismo lugar, no ayudan mucho a desmentir todas esas historias.

Aun así, a lo largo del día me gusta fantasear con que mi muerte será rápida y tengo la esperanza de que moriré de un ataque de terror antes de ser llevado a ese lugar o que incluso algún ser piadoso me cortará la conciencia con una de sus luces antes de sumergirme por completo en alguna olla llena de ácido.

Tanto hoy, como todos los días, los sonidos extraños son para mí y para todos aquí, una alarma para despertar cada mañana.

Por otro lado, el día aquí es tranquilo comparado con mi antiguo hogar, al menos la mayor parte del tiempo, y tenemos ciertas libertades, por la mañana y hasta llegada la tarde podemos salir a ver la luz del sol y tomar aire fresco, comer en el exterior, y aunque a veces siento que realmente no hacemos nada en este lugar, tan sólo aguardar, estando afuera y con la compañía de los otros, de cierta manera me hace olvidar un poco, a lo largo del día, toda la situación. Sólo algunas veces me estremezco cuando siento que los demás aquí no actúan o piensan igual a mí. Ya que pareciera que ellos no tienen los mismos temores que yo. Sólo antes del amanecer, cuando comienzan los sonidos de las máquinas y cuando algunos de nosotros somos apartados del resto, todos los demás presentes junto conmigo nos quedamos en silencio sin saber qué hacer, y es cuando puedo distinguir en ellos su aspecto de terror profundo hacia lo desconocido y comienzan en breves minutos a hablar y decir sus historias sobre lo que hay en el centro, callando su súbito barullo solamente cuando los que quedamos somos liberados al exterior. Pero la mayor parte del tiempo no hablamos sobre ello, e incluso pareciera que no piensan en ello o no les interesa. Otros como yo vienen todo el tiempo y creo que la mayoría no dura mucho en este lugar antes de ser seleccionado para entrar al centro y ya no volver. Así que realmente no tengo ninguna amistad aquí y creo que nadie la tiene en realidad.

Cuando tomamos el sol nadie charla o convive con alguien más, es como si cada quien viviera en su mundo mental pensando en su pasado sin tener intención de saber el de los demás. Yo no puedo pensar mucho en mi pasado, son pocos los recuerdos que me quedan de este, sólo memorias de antiguas leyendas que me contaban desde niño son lo que llenan mi mente la mayor parte del tiempo. Tal vez sea por eso que pienso más profundamente en lo que pasa en este misterioso lugar. Cuando era niño y escuchaba las terribles historias sobre las atrocidades que ocurrían en el infierno en la antigüedad, a veces me sumergía en un estado de terror absoluto. Pero ahora que pienso en eso me pregunto, por qué temer tanto si vas al infierno, no importa que tan horribles sean las historias que se cuentan sobre este, aquí mismo suceden cosas terribles de igual manera. Me pregunto si los ángeles de los que tanto hablaban estas leyendas también se estremecían cuando escuchaban los relatos de los que lograban llegar al “cielo”. Si estos también se asustaban por las historias que ocurren aquí y aun así se aventuraban a venir de vez en cuando; qué tan terrible es el temible infierno si lo comparo con lo que pienso de este lugar. Como sea no estoy interesado en averiguarlo. Sólo me gusta pensar en esto y compararlo con mí situación. Al final me paso mucho tiempo pensando o recordando otras historias terribles de igual manera.

Otro día más en este lugar y algo me dice que será mi último día, hoy antes del amanecer el ser superior aquí me miró junto a varios de mi grupo mientras acomodaba las cosas alrededor de nuestra celda, para mí esa es la señal de que hemos sido elegidos para ir al lugar del que nadie vuelve. Ese lugar desde donde se escuchan los bramidos de terror. Ahora será mi turno de entretener desde ese mismo sitio a cualquiera que requiera de escuchar el sonido de lo desconocido y a la vez del seguro final para cada uno de los que estamos aquí. No puedo expresar en sí el horror que me produce pensar en esto, pero quiero aclarar al menos que es ese el sentimiento que ahora tengo, la magnitud no la podría expresar adecuadamente. Siempre tuve temor al pensar en mi final, pero ahora que lo tengo de frente es terriblemente peor de lo que siquiera imaginé.

Es ahora, ya estoy en camino, puedo ver a los seres superiores moviéndose continuamente preparando todo alrededor de mi celda, acomodando sus utensilios para transportarme a mí y a mi grupo al final de nuestra vida. Aunque puedes verles con absoluta tranquilidad realizando sólo otro día mas de rutina, esto sólo me genera más pavor, no creo poder resistir este sentimiento por mucho más tiempo, de momentos quiero salir corriendo, empujar todo lo que se me atraviese y correr lo mas rápido posible esperando no ser alcanzado, pero el miedo me ha paralizado, no puedo pensar correctamente, estoy tan acostumbrado a seguir sus ordenes, que en sí no me atrevo a revelarme, ¿Debo entonces sólo aceptar mi muerte?

Al fin, la primera vez en mi vida que atravieso estas puertas. El interior de donde salen los terribles sonidos es peor de lo que imaginaba, hay mucho ruido, mucha maquinaria extraña, puedo ver largas bandas de metal que transportan piezas de carne y mezclas de algo que no alcanzo a distinguir, circulando atreves de la enorme habitación. Y al final una piscina llena de sangre de los que llegaron antes que yo. Puedo escuchar ahora más fuerte los bramidos, si asomo la cabeza por encima puedo ver también los cadáveres de mis antiguos compañeros colgando al tiempo que un rayo de dolor recorre todo mi ser, es un rayo de piedad que me ha salvado de verme a mí mismo convertido en pedazos. Caigo al suelo completamente atontado mientras que con mi último parpadeo veo pasar frente a mí una horripilante y gigantesca caja con intestinos, piel y pezuñas de mis otros yo.

El sol no termina de aclarar el día, cuando mi último estado de existencia se evapora en un bramido sordo y aterrador que se oculta bajo un extraño sonido que ira despertando uno a uno a otros como yo indicándoles que un nuevo día en esta granja ha comenzado.

Mar y Sol Bautista, nació en la ciudad de Mexicali, Baja California en Mexico, el 25 de junio de 1989. Es egresada de la Facultad de Administración de la UABC a la edad de 24 años. Siempre demostró un gusto por la lectura desde la escuela primaria, siendo sus temas favoritos el terror y el espacio exterior, lo cual desencadenó su gusto por la ciencia ficción, específicamente del terror. Desde la infancia escribió pequeños cuentos y poemas, pero no fue hasta su edad adulta que comenzó a desarrollar textos más elaborados y enfocados en su principal interés, la ciencia ficción de horror.

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