Rebelión en la granja (de avestruces).

En una granja muy, muy lejana…

Jorge se encontraba en la madriguera de los Equix, los sicarios más peligrosos de toda la comarca; tras un tablón roído los observaba. Había ido en busca de su mejor amigo, Andy, a quien suponía secuestrado por estos rufianes. Hacía días que notaba a los padres del pequeño gallito sumamente preocupados y evasivos. Las pistas lo trajeron a la madriguera.

— ¿Se te perdió algo, pichoncito? —un Equiz lo amenazó por la espalda.

Jorge sólo atinó a levantar sus alas y cerrar el pico.
Ya lo harían cantar.

La granja de avestruces solía ser un lugar tranquilo y benévolo para vivir. Había suficiente maíz para todos los habitantes. Pánfilo, el presidente de la granja, empezó su período presidencial autodenominándose el Pato del empleo, a estas alturas de su mandato todo mundo está de acuerdo: se hizo pato con el empleo. O mejor dicho, quienes sí tenían empleo eran los dedicados a los secuestros y otros actos delictivos, estos se elevaban de manera considerable.

El grueso de la población de la granja, es decir: los avestruces, se sentían inquietas y amenazadas. Cansadas de ser el blanco de los ataques iban por su doceava marcha semanal para exigirle a Pánfilo que pusiera alas en el asunto.

“¡O-jo-por-o-jo! ¡mejilla-por-mejilla! ¡No-más-violencia! ¡Pe-na-de-muerte! ¡No-más-violencia! ¡mejilla-por-mejilla!” Era la cantaleta en las calles.

En los titulares del día de hoy: La marcha por la paz deja decenas de heridos y cuatro muertos. El presidente señala que tiene las plumas limpias.

En los deportes: Fueron encontradas veintenas de cuerpos decapitados, desplumados y calcinados gracias a los esfuerzos de la API, lo anterior en un lugar conocido como Rosticería Avándaro. El presidente condecorará al comandante de la Agencia Perruna de Inteligencia por este exitoso caso.

En los espectáculos: El congreso de la granja propone ofertar recompensas para la captura del crimen desorganizado. Sospechan los del Partido Pensador que después van a secuestrar a quien se gane la recompensa. A esos nunca se les da gusto.

En primera plana: La zorra Alexia de la Colina se prepara para filmar “Las Zorras te llevan al cielo”. Con ella en el estudio después de unos comerciales.”

A esa hora de la tarde, cualquiera –que no fuera avestruz– podría ver un espectáculo digno de ser narrado: El señor Topo Agárrala, dueño de los medios de comunicación, empezaba la trasmisión (bajo tierra, como es natural en él) de su noticiero antes de la barra nocturna de programas extermina-sinápsis. La totalidad de la población de la granja –que fuera avestruz– se encontraba, como es natural en ellos, con la cabeza bajo tierra sumamente atentos a las transmisiones del canal de las esquelas.

— Jefe, jefe, ¡ya va a empezar la novela! —dijo la rata número 123 al jefe de la banda de los Ekix en su casa de arraigo particular.
— Encierra al pichón ese junto con el gallito bravucón. Y cuando acabe la novela veremos qué hacemos con ellos. Mientras voy a hacer unas llamadas y después voy a hablar con el pato mayor a ver que novedades me tiene.
— Sí, jefecito.

Mientras tanto en casa de Andy se recibe la llamada “¿Por qué tardaron tanto en contestar? ¿Están rastreando la llamada o qué les pasa” Una voz de perro.
— No, señor. No, señor perro, es que estábamos viendo la novela…
— Ya, ya, está bien ¿Tienen listo el maíz?
— No, señor perro, nosotros no tenemos esa cantidad, cómo pasa usted a creer eso…
— Ustedes no, pero yo sé que su hijo sí. Les voy a llamar, por cobrar, en una hora y quiero respuestas.

Los padres de Andy regresaron a la televisión, justo a tiempo de que se terminaran los comerciales, para seguir disfrutando de sus programas favoritos.

La tarde había caído, el patio de la granja estaba desierto, sólo se veían los traseros levantados de los avestruces y sus cuellos iluminados por el resplandor de los televisores que salía por los hoyos en el suelo. Una comitiva de ratas se adelantó al jefe de los Ekiz rumbo al Nido de gobierno en medio de ese bosque de avestruces distraídas.

Un fuerte ladrido detuvo a la avanzada, nadie se asomó.
— ¿Qué pasó, jefecito? —dijo la rata número 123. Era bizca y algo tonta.
— ¿Estás trabajando horas extras o qué? —le ladró.
— No, ¿por qué, jefe?
— Porque traes el uniforme equivocado, idiota.

La rata 123 tuvo que regresar a la guarida a ponerse el uniforme de los Ekiz.

—  ¡Andy! Ya sabía que te tenían secuestrado —eso fue lo que hubiera entendido el gallito de no ser por la cinta adhesiva que rodeaba el pico de Jorge.
La respuesta fue un gruñido y unos ojos de asustado; el aludido estaba atado de patas, alas y pico.
— No te preocupes, en un momento llegará la ayuda —eso tampoco lo pudo entender pero sí lo vio.

Bajo las tablas que los encerraban entraron un par de jovenzuelos avestruces, tan jóvenes que aún estaban en le cascarón y sólo les sobresalían las patas, con ellas desataron a Andy y a Jorge. Una vez liberados llamaron a su guardián y, junto con la rata 123 que había ido a cambiarse de uniforme….

Plumas, dientes, pelos, polvo, trozos de champiñones, astillas, clavos, pedazos de cascarón salieron volando entre las rendijas de aquel cuartucho. La pelea fue corta pero encarnizada.

— Siempre te lo he dicho, Andy, sólo hace falta la ayuda de un par de huevos para arreglar las cosas en esta granja.
— Agradécele a tus primitos, sin ellos ya estaríamos fritos. Que bueno que venían bien arriba…
—  ¿Cómo?
— Preparados, quise decir. Deberíamos cambiarles la ropa a las ratas, así menos van a sospechar que nos escapamos.

En el interior quedaron la rata 123 y su compañera, la 89, atadas, amordazadas, con una bolsa en la cabeza y las ropas de los amigos. Ocuparían bien el lugar de los secuestrados.

En el Nido de gobierno se celebraba una junta extraordinaria, los asistentes: Pánfilo, el pato presidente; Topo Agárrala, dueño de los medios; El Perro Bermúdez, principal capo de los champiñones y La Pava Real Esther, secretaria de educación.

— Creo que estás haciendo mal tu trabajo —inició gruñendo Bermúdez—, cada día es mas fácil que levanten la cabeza; justamente ahora que veníamos en camino, alcé la voz y más de tres quisieron asomarse… Ya no haces los programas como antes, Topo.

— Lo sé, lo sé, los programas importados están perdiendo su encanto, pero ya estamos trabajando en ello, estamos planeando realytichows —Topo trataba de sacarse algo de la manga—. ¿Qué te parece uno que se llame… que se llame… “¿cuánto quieres correr?” —finalmente se sacó de la manga derecha un par de garrapatas— Pondríamos cámaras escondidas en los patios traseros de la granja y filmaríamos cuando sus empleados persigan a los avestruces para quitarles el maíz y… y…
— Bastante idiota aún para tus estándares —le espetó Pánfilo—. Creo que funcionará de maravilla. ¿Cuándo lo sacas?
— Bueno, bueno, caballeros, mucho pico y pocas nueces —Esther se desesperaba—, ¿para qué me citaron aquí?
— Necesitamos tu cooperación para ampliar nuestro mercado, preciosa ­—dijo el Perro precavidamente—, sabemos que tienes el futuro de esta granja en tus manos.
— Siempre he sabido que los tengo agarrados de los… polluelos —dijo apenas audiblemente—. Escucho —una gran cola (postiza) se desplegó por lo alto del salón.

 

—  ¡Papá! ¡Mamá! Ya regre…
—   Shhhhhhh, está por empezar el noticiero, guarda silencio, Andy.

“En los titulares del día de hoy: Se extiende la prórroga para el cobro del impuesto sobre el pago de rescates. El presidente señala que mandará una iniciativa al congreso para hacer un descuento en caso de que el secuestrado fallezca.

En los deportes: Más de ocho avestruces fueron encontradas asfixiadas en el área norte del patio central. El comandante de la AgenciaPerruna de Inteligencia (“sic”, dijo Jorge; “sshhhh” dijeron los papás de Andy) confirma que el hecho no terrorista fue a causa de unas granadas dejadas en el patio intencionalmente. Los avestruces intentaron tragárselas enteras por eso se asfixiaron. Ya se tiene el retrato cantado de los culpables.

En los espectáculos: El congreso formaliza la oferta de recompensa por la información que se dé a cerca del caso de las grandas.

En primera plana: La zorra Alexia de la Colina se prepara para filmar “Las Zorras te llevan al cielo II”. Con ella en el estudio después de unos (“idiotizantes”, dijo Jorge; “sssssssssshhhhhhhhhh” dijeron los papás de Andy) comerciales.”

La reunión extraordinaria se alargó la noche entera, al amanecer, muy temprano, Pánfilo y Bermúdez salen del Nido de gobierno. Cada uno llama a sus empleados. El par de ejércitos de ratas corren desaforadas ya que es cambio de turno, se empujan, se atropellan mientras todas se desvisten lo más rápido que pueden y cambian sus uniformes con los del turno entrante, o saliente, según el caso. Gorras de policías volaban cambiándose por sombreros de palma, los sacos azules por camisas floreadas, los pantalones caqui por mezclilla nueva, las resorteras por cuernos de chivo, las placas de policía por placas de policía, las esposas por cuñadas y los cigarros de tabaco por champiñones frescos.

Un ladrido y un graznido pararon la acción. Los cuerpos, el organizado y el desorganizado, se separaron siguiendo cada quien a su líder. La mitad de ellos estaban a medio cambiarse. Los avestruces seguían con la cabeza agachada.

— Mamá, ¿en serio creen que tienen el retrato cantado de los granaderos?
— Por supuesto, Jorge —dijo Papá—, tenemos un excelente servicio de inteligencia, comparado al Mosad o al efebei o al…
— Si tan inteligentes fueran no lo hubieran permitido. Neeeh, yo creo que todos están involucrados en eso de las granadas. Hasta el pato ese…
— ¡Jorge! ¿Por qué no puedes ser un avestruz normal? —dijo Mamá.
— ¿Tal vez porque soy adoptado? —respondió el pichón.
— No, hijo —lo corrigió suavemente Papá—, no puedes sospechar lo que estás sospechando, eso no puede ser; vivimos en un estado de derecho, las leyes se hicieron para respetarlas, la televisión es sumamente inteligente, el presidente nunca se mezclaría con narcotraficantes, ¡Nuestros gobernantes están haciendo su mejor esfuerzo para defendernos! Tú no debes siquiera sospechar de ellos.
— Hablan como si les hubieran lavado el cerebro con champiñones…
— Jorge, ¿Cómo va a estar involucrado el narc… ¡Las noticias!

El diálogo terminó. El circo inició.

“En los titulares del día de hoy: Se resuelve el caso de las granadas gracias a la entrega semianónima de los culpables. El presidente señala que las recompensas funcionan, así que las seguirá aplicando.

—  Claro, para que alguien más haga el trabajo que no sabe hacer.
— ¡Cállate, Jorge!

En los deportes: Los dos sospechosos de dejar las granadas en el patio central fueron entregados, o lo que quedó de ellos, en las puertas del Nido del gobierno con un mensaje enrollado en… donde decía lo siguiente: “ESTOS fueron. De su amigo, el Sorprendente Perro Araña.” Los presuntos culpables: Dos miembros de la API, 123 y 89, que fueron entregados amordazados y con huellas de cascarones de huevo. Ellos alegan tortura. Siguiendo con el caso, ya resuelto, ¿eeeeh? —el énfasis de la frase anterior subió el volumen de la tele considerablemente—, les tenemos una entrevista grabada esta misma tarde:

— Señor Presidente, ¿por qué los detenidos no se parecen al retrato cantado que difundieron la semana pasada?
—  Cirugía plástica.
— ¿Se les aplicará la pena de muerte?
—  No, somos un pueblo pacífico.
— Se cree que el Perro Araña pertenece al narcotráfico ¿qué opina la autoridad?
— La autodidad no sé, pero nosotros lo consideramos un ciudadano ejemplar que por haber entregado a los culpables se merece la recompensa.
¿Y no existen dudas al respecto de que los detenidos sean los culpables?
—  Si el señor Araña y el señor Agárrala lo dicen, tiene que ser verdad.

Pasando a los espectáculos: El día de mañana el congreso entregará la recompensa al ejemplar ciudadano que cooperó para que el pueblo siga viviendo en paz. Anónimamente —usted sabe, la modestia— mandará una comitiva para recoger el maíz de la merecida retribución y donarlo al próximo Patatón para la construcción del noveno hospital de desintoxicación.

En primera plana: La zorra Alexia de la Colina se prepara para filmar “Las Zorras te llevan al cielo III”. Con ella en el estudio después de unos comerciales.”

— Hola, Andy —saluda el pichón a su amigo.
— Hola, Jorge, gracias por rescatarme, no te lo había dicho antes pero gracias —el gallito con su vida normal recuperada se dirigía a la escuela con su compañero.
— Somos amigos, Andy. ¿Ya viste las nuevas clases que nos van a dar?
— Sí, a tus primitos ya se las habían adelantado.
— ¿Champiñología uno? —preguntó el pichón sorprendido.
— Sí, muestras gratis para que no te sorprendan los vendedores de drogas y puedas decir que no, al cabo ya las probaste. Dicen.
— Oye… por cierto, y a ti ¿por qué te tenían secuestrado? Si tus papás ni maíz tienen.
—  Cof, cof… Te veo después, Yorch, ya sonó la campana…

 

Samuel Carvajal Rangel.

27/Mayo/2015

 

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