El mono que se mueve entre las sombras

Andrés sangraba en el piso con un cuchillo clavado en el estómago y una jaula a su lado.

La sombra de un mono se proyectaba en la pared como si un mono real se postrara sobre la barra de su pequeño departamento. Escuchó una voz en su cabeza que no le pertenecía.  Esta voz le dijo: Es tu culpa. Tu hermano estaría vivo si no fuera por ti.

Antes que Andrés pudiera replicar tomó el cuchillo de cocina con su mano derecha, lo desencajó y lo volvió a clavar en su estómago. La sombra del mono se desplazaba por la barra hacia el horno y se sentó nuevamente, como observando el charco de sangre.

Andrés pensó que el mono debía saber que se sentía culpable y lo castigaba acorde. Pero el dolor que sentía por sus heridas no lo dejaba pensar claramente. Cuando finalmente el dolor cesó, la sombra del mono se desplazó hacia la jaula de marfil, la cual se cerró con un click. La jaula aunque vacía proyectaba la sombra del mono, que parecía aguardar pacientemente que alguien lo encontrara.

El chillido de un simio hizo eco en la oscuridad.

CUENTO GANADOR DEL 3ER LUGAR DEL CONCURSO “LA CABRA NEGRA Y SUS MIL RELATOS” 2016

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