¡Juan López Moctezuma… Vive! – Segunda Parte

PARTE DOS

“Y es que en México, ¿sabes?, el medio es de caníbales. A nadie  se le perdona un triunfo”.

                                                                                                          Juan López Moctezuma

 

En el ambiente del teatro participaría como ayudante del mítico de Seky Sano, considerado maestro de la crueldad, en la enseñanza actoral.

Con el participó en la puesta en escena de “La Mandrágora”; después escribió y produjo obras teatrales iniciándose como director de teatro con una obra escrita por el mismo; “Dios y Libertad” estrenada en 1956 y con la cual ganaría un concurso de Bllas Artes.

En la década de los 60s en la casa de la paz; conoce a Alejandro Jodowrosky un joven chileno que había trabajado en teatro de vanguardia en parís, a lado de Topor y Arrabal.

Ahí ambos se alternaban la dirección de las obras de teatro .

Tratando de incursionar en el cine, por esa época López Moctezuma había formado junto a otro señor, una compañía que se dedicaría a la producción de cortometrajes, el arreglo era que el tipo ponía el dinero y Moctezuma el trabajo, terminó por hacer todo; leer los guiones después de escribirlos, doblar las voces de los locutores, editar, etc. etc. Se suponía que cuando la empresa se volviera mas grande la mitad de ella pasaría a manos de Moctezuma, la empresa creció, pero el socio no cumplió su parte, después del trago amargo que resulto la experiencia, el director en ciernes entendió que salió mas enriquecido por el conocimiento adquirido por desagradable que hubiese sido la experiencia. Aun así ¿donde encontraría un productor que quisiera arriesgar su dinero con un tipo sin antecedentes en cine?. Aun y cuando en aquella época a un aspirante a director sólo se le exigía que hubiese dirigido una película de cinco semanas para poder ingresar al cine. Moctezuma  tuvo que colaborar en la constitución de otra compañía, con la que a priori produciría “Fando y Liz”.

Durante una de sus tantas charlas con Jodowrosky llegaron a la conclusión que el trabajo que hacían en teatro llegaba a muy poca gente, la solución saltaba a la vista; había que buscar al publico del cine, el chileno tenia un alumno adinerado, de esta manera se consiguieron los fondos para rodar “Fando y Liz”, adaptando la obra de teatro homónima de Arrabal y el mismo Alejandro Jodowrosky.

Siendo esta la primera experiencia en el cine del chileno, el rodaje de la película fue muy accidentado, mas accidentada aun, resultaría su exhibición en la reseña de cine de Acapulco al grado que tuvo que intervenir el ejercito para proteger a los creadores del film, ante el enardecido público, lo que derivó en el enlatamiento de la cinta durante cuatro largos años.

Aun así en el extranjero la película obtuvo buenas criticas, no ganó mucho dinero pero hizo posible que dos años más tarde Moctezuma y el chileno volvieran a unirse para una segunda película, “El Topo” un especie de western iniciático con tintes esotéricos, pleno de surrealismo y atmósfera extraña, donde el chileno plagaba la pantalla con las bases del movimiento pánico, “ un himno al talento loco”.

De esta manera y con el carácter inquieto de Juan López Moctezuma una cosa dio lugar a otra llevándolo por fin a dar ese paso que tanto buscaba; convertirse  en director de sus propios films, cruzando la difícil barrera entre la actuación y la dirección.

Era el tiempo de decadencia de la llamada época de oro del cine nacional; los años 70s daban paso a una camada de jóvenes directores mexicanos, formados en el teatro, que buscaban imprimir un sello personal en su trabajo y hacer películas “importantes” en esta nueva corriente, estaba muy alejada del típico cine costumbrista o de denuncia social y más cercano al corte de cine experimental. Debido a diferencias con el sindicato de trabajadores de la producción cinematográfica encabezado por Rogelio González que no los reconocía como directores, filmaban de contrabando, haciendo cine casi clandestinamente, filmando sus películas como cortometrajes, “La mansión de la locura” opera prima de Moctezuma se filmó en tres segmentos, que al final se unían, igual ocurrió con “Ángeles y querubines” de Corkidi, “Reed México Insurgente” de Leduc, “La fórmula secreta” de Gómez y “El topo” de Jodowrosky; de entre ellos Juan López Moctezuma era el único de esta nueva ola de realizadores que tenía un claro interés en las películas de terror. Tal vez viendo en este tipo de cine un vehículo ideal para expresar sus puntos de vista radicales, rompedores y hasta cierto punto subversivos y revolucionarios para la época; alejando sus films del contexto de cine mexicano de charros, cantantes y bandoleros.

Si el cine de Jodowrosky había sido acogido en su momento con extrañeza y cierta repulsión, calificado por periódicos como el New Yorker como “circo de horrores”; Juan López Moctezuma logró películas igual de extrañas, pero muy genuinas, verdadero cine de autor, usando el esoterismo como otra forma de imaginación, el mayor ejemplo de esto es su emblemático film “Alucarda”. A lo largo de las siete películas dirigidas a través de su vida, podremos apreciar: vampiros, tortura, mutilaciones, lesbianismo, brujería, desnudos, orgías, monjas ardiendo en llamas, el mismo diablo escenificado, mucha sangre y numerosos muertos, como parte esencial de ellas.

Su esperado debut como director fue en 1971 con “La mansión de la locura” adaptando libremente el cuento “El sistema del doctor Alquitrán y el Profesor Pluma” de uno de sus escritores predilectos Edgar Allan Poe, para ello, formó un equipo técnico que incluía a Rafael Corkidi como director de fotografía, escenografía de Gabriel Weiss y vestuario de la pintora surrealista Leonora Carrington (quien también fungiría como asesora de dirección artística), del guion se encargó él mismo, junto a Carlos Illescas, la película se filmó en locaciones de la Ciudad de México (Desierto de los Leones, Antiguo Museo del Chopo, Fábrica de hilados y tejidos La hormiga), en la película  Moctezuma nos muestra un manicomio con métodos revolucionarios que incluyen dejar que los pacientes campeen a sus anchas y expresen sus perturbaciones mentales, mientras estas no sean peligrosas para sí mismos.

Así vemos a un hombre que se cree pollo vivir entre gallinas y demás aves de corral; un paciente montando un andamio de uso misterioso; una mujer bailando una inusual y extraña coreografía, etc. etc., Moctezuma nos muestra un ambiente inquietante y amenazador, ayudado por la escenografía y locaciones, un magnífico movimiento de cámara, una ordenada fotografía, vestuario y decorados que dan como resultado una inspiradora y por momentos delirante visión de la histeria y la locura, la película nos hace sentirnos en un circo surrealista, logrando con su calidad visual dejarnos entrever los alcances del joven director.

El actor Claudio Brook logra una interpretación realmente alucinante; la película conseguiría el premio absoluto Trofeo Laceno D’oro y Mención especial a la actuación de Claudio Brook en el XIV Festival de Cine Neorrealista y de Vanguardia de Avellino, Italia (1973);  fungiendo como jurados cineastas de la talla de Vitorio de Sica o Cesare Zavatini; también obtuvo mención especial en el Festival Brave New World de Belgrado, Yugoslavia (1973); mención Especial en el Festival de Locarno, Suiza (1973) y Medalla de Oro en el Festival Internacional de Cine Fantástico y Ciencia Ficción de París (1974).

(Continuará)…..

Sobre el autor: Gabriel Carrillo – Nacido el 06 de Noviembre de 1976, originario de Apodaca, Nuevo León. Coleccionista, Lector Compulsivo y Cine fago irredento. En el año de 1989 participo en un taller de redacción organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, en 1990 la Facultad de Filosofía y Letras publico uno de sus relatos llamado” El Boxeador” en su revista “Forma”, ocasionalmente se han publicado algunos de sus cuentos y escritos en fanzine, así como algunas publicaciones de aficionados.Recientemente participo con un relato llamado ” motus dormientis deus” en relatos entre calabazas y calaveras;pequeñas historias de temporada para eliminar el terror a la lectura de Frecuencia Tec. Su relato “una pelea de gallos en cuba” obtuvo una mención honorífica en el concurso Nyctelios 2015 organizado por el circulo lovecraftiano y de horror.

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