Terminator

Acompáñenme, queridos lectores, en un viaje en el tiempo por medio de los recuerdos, a una época en que la ciencia ficción tenía dos ingredientes de rigor: Mucha acción con explosiones y a Arnold Schwarzenegger.

En 1984 la dístopia imaginada por George Orwell no ocurrió. Pero aun ese mundo parecía preferible que otro más inmediato: el apocalipsis nuclear.

Incluso la época actual, con el terrorismo que parece acechar detrás de cada sombra, no se compara a esos últimos años de la Guerra Fría, en que cualquier chispa de conflicto podía iniciar una  reacción nuclear que destruiría al mundo.

Fue en este clima que un casi desconocido director llevó a la pantalla del cine una pesadilla personal, aderezada con esta otra pesadilla colectiva.

James Cameron se encontraba en Roma, despedido de su primer trabajo como director y, para colmo, enfermo. Pero fue en medio de sus pesadillas que aparecería la criatura que lo llevaría a la fama.

“Soñó con un torso de cromo que emergía, como ave fénix, de una explosión y que se arrastraba por el piso con cuchillos de cocina”, explica Rebecca Keegan en The Futurist, un libro (¡Gratis!) de la obra de James Cameron.

The Terminator (1984) es una particular película de ciencia ficción, cuyo villano titular (Arnold Schwarzenegger) es una máquina de matar con aspecto humano, enviada desde el futuro con una misión: asesinar a Sarah Connor (Linda Hamilton).

Pero Sarah es rescatada por Kyle Reese (Michael Biehn), quién dice ser un soldado de una época futura, con la misión de protegerla, ya que su futuro hijo John Connor será el comandante de las fuerzas humanas, en una guerra contra la inteligencia artificial Skynet, que busca destruir a toda la humanidad.

Pero poco antes de ser destruida Skynet logra mandar al Terminator al pasado, nuesto presente de aquel entonces, razonando que si Sarah fallece entonces John no existirá y su triunfo quedará asegurado.

Por desgracia el viaje en el tiempo no permite traer nada consigo, así que Kyle no tiene más que su experiencia para tratar de evitar que el Terminator cumpla su misión y que Sarah logre escapar de este asesino mecánico.

La mejor descripción viene de una reseña que leí hace tiempo: es una película con un balance perfecto de géneros. Con esto me refiero a que hay Ciencia Ficción, de mano de Skynet y el Terminator; Horror, porque el Terminator emula a los villanos de las películas slasher siendo imparable; Acción, con todas las explosiones y persecuciones; e incluso romance, entre Sarah y Kyle.

Si bien el paso del tiempo hace que algunos efectos sean más notorios ahora, como una parte que involucra una cabeza falsa del Terminator, hay otros que todavía se mantienen, como las que involucran las máquinas producidas por Skynet y las secuencias de acción.

La dirección de James Cameron en esta película siempre hace notar a las máquinas como algo enorme, poderoso, e incluso algo siniestras, casi como si fueran seres vivos a la espera de atacarnos.

Pero también llama la atención hacia nuestra dependencia de ellas, haciendo que aceptemos como algo natural que en el entonces futuro 1997, era 1984, la humanidad dejaría que Skynet se encargara de los sistemas de armas nucleares.

La secuencia final es grandiosa con una persecución en la que por momentos de verdad temes que Sarah no logre escapar.

Arnold Schwarzenegger se volvió famoso gracias a esta película. El actor austríaco no sólo aprovechó su experiencia militar, sino su inusual acento, dando al personaje un toque extra de humanidad falsa.

“Hablé con mucho entusiasmo sobre el personaje del Terminator, cómo tenía que manejar las armas, cómo debía ser siempre una máquina”, explicó el actor que había sido considerado para el papel de Kyle Reese.

Schwarzenegger ya había aparecido en otras películas, como el documental Pumping Iron (1977) y Hercules in New York (1969), pero fue después de encarnar al Terminator, y demostrar que podía hacer grandes secuencias de acción, que fue considerado para papeles protagónicos, algunos en más películas de ciencia ficción.

James Cameron se casaría con Linda Hamilton, aunque acabarían divorciándose. El director hizo otras películas del género como Aliens, El Secreto del Abismo, Avatar, y por supuesto Terminator 2: Día del Juicio, en la que Linda volvió a su personaje. Pero de esa hablaremos cuando le toque el turno en esta serie.

Y en el presente que nos tocó vivir, sin guerra nuclear, pero con robots voladores que llevan aparatos de vigilancia y cargan armas para acabar con sus blancos, esta es una película que te hará pensar que algunas decisiones es mejor no dejarlas a las máquinas.

Sobre el autor: José Luis Toscano López – Ha colaborado con el Estudio Utopía, Grupo ComyC, la revista MAD México y The Helicarrier Network. También tiene un blog en el que sube escritos varios, El Vampiro de Neptuno.Nació en La Paz, Baja California Sur, en 1982, a tiempo para disfrutar una gran década para el cine fantástico y de ciencia ficción. En su tiempo libre le gusta leer, ver películas, entrenar en box, correr en carreras, y escribir libros que pronto irá publicando.

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