“Nyctelios” 2015 Mención Honorífica – “Una pelea de gallos en Cuba”

Mis viajes a Cuba se habían vuelto una constante en los últimos años, me gustaba vagabundear por sus calles.
Fue una noche en un pueblito cercano a Río Canimar, poco después de mi quinto o sexto viaje a la isla, cuando en la barra de la cantina donde mataba el tiempo, un tipo gordo que estaba a mi lado esgrimiendo una botella de ron comenzó a hablar de las peleas de gallos que se organizaban en las afueras del pueblo.
Había estado en palenques de mi país y la verdad se me hacia un exótico pero algo aburrido entretenimiento.
Como no queriendo la cosa y por mera curiosidad interrumpí la plática que el tipo tenia con otro turista para preguntarle sobre el asunto; “es aquí cerquitas, mi sangre” usted sabrá que todas esas cosas están prohibidas en muchas partes, pero aquí en la isla no hay poder humano, o divino —añadió guiñando un ojo—, que impida que sigamos con nuestras peleas de gallos, mi amigo; le aseguro que nunca ha visto algo igual.
Como no tenia nada mejor que hacer me dispuse a seguir al tipo gordo que hacía las funciones de guía de turista. Nos acomodamos como pudimos en un destartalado camión de redilas de los años de la revolución cubana, y nos adentramos a la selva.
Una hora después el gordo detuvo el camión en medio de la nada; dándole un trago profundo a la botella de ron, simplemente señalo con el dedo hacia la espesura de la selva, es allí, diciendo esto comenzó a caminar cortando la hierba que entorpecía la caminata, usando el machete que llevaba ceñido a la cintura.
Cuando vi la choza sentí una cierta desilusión, el lugar era horrible.
Llegamos a muy buena hora todavía no descorchan, me dijo el gordo, imaginé que era un término local con el que se identificaba al inicio de la pelea de los animalitos.
Abajo, dos jaulas tapadas con lonas raídas y mugrosas a cada lado del redondel esperaban la señal de inicio.

Poco a poco fue quedando en silencio el lugar cuando dos ancianos vestidos en andrajos salieron al redondel para levantar las lonas y sacar a los gallos de sus jaulas; eran dos bellezas, un gallo cubano rojo como la sangre y otro español de un blanco inmaculado. Lentamente procedieron a amarrarles las navajas, cada uno tomo un buche de una botella que contenía un liquido aceitoso y se lo escupieron en las cabezas a los animales, a continuación, de una pequeña bolsita tomaron una pizca de un polvito muy fino y rociaron a su gallo, como esparciendo agua bendita; luego llevaron sus labios cerca de la cabezas de los gallos como contándoles algo al oído y sin mas les arrancaron la cabeza de un mordisco. ¡Descorcheeee! gritaban a coro, a punto del paroxismo. El gordo brincaba y aplaudía feliz como un niño en medio de una feria.
Yo miraba perplejo los chorretones de sangre que brotaban como fuente de los pescuezos cercenados de los animales, pero mas asombrado quedé al ver que los ancianos aventaban los cuerpos sin cabeza de aquellos gallos al redondel, y estos se enfrascaban en una cruenta lucha. Había escuchado de casos de vudú o magia negra en las islas caribeñas pero esto era simplemente asombroso lo estaba viendo con mis propios ojos. La pelea duró hasta el amanecer; de los animales decapitados quedaron poco más que jirones sanguinolentos; el ganador aleteaba con su muñón en un mudo grito declarando su victoria. Poco a poco se fue vaciando el lugar.
No niego que me fue algo difícil conseguir que me vendieran la formula del brebaje y del polvo, pero bueno, esto es un mundo globalizado y poderoso caballero es don dinero.
Después de tener la patente todo fue coser y cantar, sobre todo ahora que se acaban de prohibir espectáculos como las corridas de toros, los circos con animales.

Afortunadamente esas leyes sólo protegen animales vivos…

Sobre el autor: Gabriel Carrillo – Nacido el 06 de Noviembre de 1976, originario de Apodaca, Nuevo León. Coleccionista, Lector Compulsivo y Cine fago irredento. En el año de 1989 participo en un taller de redacción organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, en 1990 la Facultad de Filosofía y Letras publico uno de sus relatos llamado” El Boxeador” en su revista “Forma”, ocasionalmente se han publicado algunos de sus cuentos y escritos en fanzine, así como algunas publicaciones de aficionados.Recientemente participo con un relato llamado ” motus dormientis deus” en relatos entre calabazas y calaveras;pequeñas historias de temporada para eliminar el terror a la lectura de Frecuencia Tec. Su relato “una pelea de gallos en cuba” obtuvo una mención honorífica en el concurso Nyctelios 2015 organizado por el circulo lovecraftiano y de horror.

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