El ciclo de Khamila

Khamilha caminaba con dos grandes cucarachas a su lado que la llevaron al lugar de la humedad, y es que la bomba había hecho a todos pequeños y a los que no, solamente los había hecho polvo. Así que ella siendo pequeña no tuvo problemas en achicarse más y domar a dos conquistadoras del territorio. Recorrió el patio que le era familiar armada de una escoba, sus chongos de niña y con el ansia de conocer al mundo. Cuando todo quedó devastado, sufrió por ello, no tuvo otra opción más que hablar. Se encontró con unos animales que salieron a la superficie, admiraba como es que los cucarachos, que eran más grandes que ella, se movían con sus patas cobrizas y agitaban las alas para elevarse entre la basura. Y aunque el resultado de la devastación era que ahora lloviera polvo y piedras,  por más que aplastaban a sus nuevas mascotas estas sobrevivían sin ningún problema.

Un familiar, ahora muerto, le había enseñado sobre eso: la durabilidad de las especies,  la evolución y otros conceptos que ya había olvidado pero que en un principio le ayudaron a sobrevivir. Aunque los alimentos en general se pudrieron o ennegrecieron, ella había logrado empatizar con las cucarachas que, a pesar de no tener necesidad del agua, convivían con otros insectos de la humedad, como las cochinillas y las lombrices quienes se habían hundido para conservarse y así reservar las zonas húmedas para ellas. De este modo pese a la contaminación fosforescente el agua logró condensarse en lugares ocultos, como los institutos de tratamiento acuático que aun estando en ruinas habían logrado conservarse por varios años. Tal vez sabía esto cuando le daban de tomar el agua especial, tomaba de pequeñas goteras para dosificar. Y es que los insectos centuriones querían quedarse con el agua porque ella no la merecía. Por otro lado Khamilha estaba siempre en alerta, pues había algunos saqueadores humanos sobrevivientes que desaeaban  adueñarse del líquido cerebral de los animales, y no dudarían en hacerlo con personas como ella.

Khami recordaba esto cuando era más chica: embotellaron el líquido y así encontraban el modo donde no la detectaran. Esa agua que tomaba le costaba centavos, e incluso esa agua de llave le dijeron que la haría mas fuerte. Pero vio cómo es que las botellas fueron aumentando de precio contrario a la economía. La gente asumió que debía pagarlo.

Cuando se soltó la bomba los cucarachos por su cuenta tuvieron que ser supervivientes, aunque los seres humanos trataron de matarlos de diferentes formas, no pudieron; uno de los intentos más comunes fue echarles fuego y aplastar su cabeza, pero inevitablemente sobrevivían.

Era una pequeña de cinco o seis años que debía comunicarse con los insectos sobrevivientes, tenía la ventaja que sabía platicar con las cosas, estar quieta y escuchar. Khamila recordaba su caja de juguetes en donde tenía a los cucarachos de plástico cuando eran más pequeños, por lo que debía aumentar su probabilidad de supervivencia en él, sin embargo, el resto se trataba de la convivencia en este nuevo mundo, y la existencia entre especies, pero ella estaba perdida, así Khami dependía de la extinción de los demás.

En lo que ella podía definir cómo solucionar esto se quedaría a jugar con sus dos amigos que por lo menos la traerían de un lado a otro, andando con sus patas y sus alas de plata. Sobreviviría comiendo tierra húmeda, como la tierra que comía de las macetas cuando era más pequeña. Aunque su época más pequeña es la única diversión por parte de sus padres ahora podía disfrutarla y hacerla fácil, pues solo se trataba de un regreso de viejos hábitos para ella.

Sobre la Autora: Laura Elena Sosa Cáceres – (Reynosa, Tamps. 1985) tomó el diplomado literario de la Sociedad General de Escritores de México, es licenciada en Letras Mexicanas por la UANL (2008-2013). Escribe para periódico “El norte” y en su blog personal. Fue antologada en “Cuadrántidas” (poesía sci fi) y “Mundos remotos y cielos infinitos”, tiene tres libros de autora que son “Con los restos a aquellos añejos” y “Con los añejos a aquellos restos” (variación del mismo libro de relatos), “Amantes del plenilunio” por parte de POETAZOS, y “Hemólisis”, que es el libro más actual.

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