El despertar a la fuerza

Desde 2005 que no se escuchaba a John Williams en el cine con la característica obertura de Star Wars engrandecer la pantalla grande… gracias por tararearla.

Está padrísima, lo mejor que han hecho en años” Fanático extremista del lado oscuro.
Muy entretenida, sí me gustó” Un novato en la fuerza que desconoce el background de la saga.
No mames, otra vez la misma” Alguien que escribe reseñas y domina la fuerza.

La última entrega de la saga, perdón, la más reciente, es difícil de juzgar. Creo que va a tener tantas calificaciones como espectadores. Se pueden tomar diferentes puntos de vista  y en base a ello salir diferentemente librada de la crítica, o de la ausencia de ella. Empecemos. De reversa, mami, de reversa…

La venganza de los Siths.
Ciertamente pagar cuatro mil millones de dólares por los derechos de Star Wars requiere una venganza. Y esa venganza sabe a miel: recuperar 238 millones en el primer fin de semana es un buen augurio. Alguien debe estar pensando que hizo un mal trato. Que la envidia te acompañe.

El ataque de los Clones.
Ver en la pantalla a viejos conocidos, y sus nuevos clones, es un ejercicio de nostalgia pura. Admítelo, viejo fan, te gancharon. “Está padrísima”. Incluso a la película le dieron el formato de las sitcoms en vivo cuando aparece algún actor invitado, famoso y carismático para que la acción se detenga unos segundos y la audiencia exclame a coro un lánguido awwwww y seguir con la función.  “Los amo”. Lo sé.

La amenaza fantasma.
Ciertamente, la amenaza es seguir produciendo películas que digan cualquier cosa, o la misma, cuál es el problema, siempre y cuando estés dispuesto a seguir pagando por escuchar a John Williams y ver tronar estrellas de la muerte como si fueran construidas por el Infonavit.  “Cállate y toma mi dinero. Va a estar padrísima”. Ok, ok, fanático extremista.

El regreso del Jedi.
El problema de tomar una saga de ese tamaño culturalmente hablando, si quieres culturapoperamente hablando, es que no puedes darte el lujo de arriesgar nada con algo nuevo, corres el riesgo que no guste y no estamos para perder dinero dijo Micky.
Debes, porque DEBES, tomar los elementos de la saga original y meterlos con calzador a la pelí nueva: Precipicios sin fondo visible. Hola, episodios del I al VI; relaciones familiares en medio de una galaxia inmensa. Hola, dioses griegos; espadas láser, ¡claro que espadas láser! Lo acepto, una película de Star Wars sin espadas láser no sería una película de Star Wars;  ¿Ya mencioné a John Williams? Ok, eso, Hola, John;  malos muy malos, buenos muy buenos aunque sólo sea para pilotear o reparar naves o ambas cosas, hola, Anakin. Planos robados y metidos en androide para entregarlos a la resistencia, hola, Arturito. Y ya no le sigo porque terminaré diciendo “Hola, New Hope”.

El imperio contraataca.
La marcha imperial se escucha en la nueva película aunque sea en cuatro acordes muy disimulados. Chin. Eso lo agradezco, John Williams es una constante en la saga y para bien. Lo emocional de la imagen está ligado indefectiblemente al oído sobre todo si conoces los actos anteriores. Y claro que el imperio de Hollywood contraatacó contratando a su hijo predilecto del momento: J.J. Abrams. Quién si no con la experiencia de *flare* tomar una saga muy querida *flare* con un montón de seguidores acríticos *flare* y rebootearla u homeajearla o refritearla *flare*flare* y que todo mundo, empezando con sus patrones, quede feliz y forrado en billetes, exceptos sus fans en eso de los billetes. No se ofendan, warsies, hablaba de los trekis *flare*

A New Hope.
Ciertamente que la nueva esperanza de los dueños de la franquicia es que las recientes generaciones, ya inducidas por sus fanáticos padres o bien contagiados por la avalancha de asteroides publicitarios o bien, jalados por el rayo tractor de internet, se conviertan a la religión de las espadas y la fuerza. Sí, la película funciona en pasar la estafeta. “Está padrísima, lo mejor que han hecho en años”. Oh, que la… En ella está el atractivo de personajes carismáticos y JÓVENES, lo siento, Han, Leia y Luke. Tú no, Chewi, con los cuales un buen segmento, sobre todo pienso que los más peques, se van a sentir identificados así como lo hiciste tú hace treinta y ocho años. “¿Quién es Luke?” Luego te explico, novatito, luego te explico. Bueno, el ratón quiere que los hijos de los hijos de tus hijos lo sigan haciendo millonario. Qué le vamos a hacer, él disparó primero.

Sí fuiste de los que dijo: “Está padrísima, lo mejor que han hecho en años” Te recomiendo que dejes de leer y vayas a esperar la siguiente entrega. Rouge One, por ejemplo. Ah, y no olvides comprar Battlefront para tu exbox.
Si dijiste “Muy entretenida, sí me gustó” es opcional que sigas leyendo, finalmente la próxima pelí palomera hará que te olvides de esta que no tiene muchas cosas para recordar, ni una dichosa frase, así de pobre la resistencia.
Si pensaste, o mejor, dijiste: “No mames, otra vez la misma” síguele, te puede identificar con  mi lado oscuro.


El despertar de la Fuerza.

No mames. No mames, nomames. ¿New Hope 3.0? Nomams.
Esto no es un ejercicio de nostalgia, es repaso crítico.
Claro que superar lo que hizo George Lucas en 1977 es difícil. Pero él mismo lo hizo en 1980 con la ayuda de Irvin Kershner en el Imperio Contraataca. Los personajes crecen, no sólo envejecen; toma nota, Abrams.
El George dio con un garbanzo de a libra por… arriesgado, por innovador, por aventado. SW fue una revolución creativa en muchos aspectos: en los efectos especiales, en no poner títulos al inicio de la película,  en llevarte a mundos con dos soles o a un campo de asteroides, en subirte a una nave chatarra y viajar a la velocidad de la luz. Eso fue creatividad.

También el merchandise con Arturito en tus calzones y la espada láser debajo del pinito, o viceversa, cada quien. El renacimiento de las sagas. Eso fue creatividad.

Tristemente los garbanzos de libra como los rayos, te pueden pegar dos veces pero no tres. ¿O sí? Ahí se agotó SW, el Regreso del Jedi fue el cierre del arco narrativo. En algún lado tenía que terminar. Pero para qué arriesgarnos, usamos lo que ya nos funcionó y listo.

Del 83 al 99 los fanáticos tuvieron hijos, creció el dinero de George Lucas y el poder de procesamiento de las computadoras y con ello llegó la amenaza fantasma de la pantalla verde: La historia (fantasma) la podemos contar a base de pixeles y Jar Jar Binks patéticos. No importa, tú, fanático de hueso colorado, me vas a traer a tus hijos para adoctrinarlos en la fuerza de soltar billetes. Te voy a llevar a mis hijos para adoctri… sí, el viejo truco Jedi sigue funcionando.

Bien, hoy no es 1977 ni 1999, es 2015 y llega su nueva entrega. Ponle comillas a “nueva”.

Entiendo, la franquicia es un negocio y no una propuesta artística. Me queda claro.
No podemos arriesgarnos a que no te guste, te doy algo que sí te gustó. Más que claro.
Pero aquí es donde yo me bajo del tren del mame y tiro la espada, no soy fanático de Star Wars, tal vez nunca lo fui o seguramente lo seguiría siendo.

Algo pasó. Crecí, supongo.
Tenía nueve años cuando alguien me contó que había ido a ver una película donde los carros volaban, había espadas láser y robots. Te recuerdo, era 1977. Eso no existía y el futuro me prometía esas maravillas y tele a colores. Las siguientes entregas me agarraron en mi adolescencia, gracias a Ralph McQuarrie estudié diseño industrial y me enamoré de lo nuevo.

Ahora tengo más años y sigo enamorado de lo nuevo. Y eso es algo que Micky me quedó a deber. No hay nada nuevo. Nada. ¿Ya dije que nada? Putasnadamadresnuevo. Es la misma historia con el mismo formato con los mismos personajes, has de decir que como insisto pero, con la misma música, con los boletos más caros.

El guión no respeta el universo que ellos mismos te proponen, no ya en la saga completa, en su misma historia: Veamos, el Villano hace alarde de un uso de la fuerza desmedido, ok, porque lo trae en la sangre, ok, y usa su sable láser para hacer berrinches, quiero pensar que no sólo para eso, ok. Y de buenas a primeras vienen dos novatitos en el uso de la fuerza y le parten su mandarina con una espada laser que ellos en su planetaria vida habían empuñado jamás. ¿Netaaa? Agarro de modelo de vida a mi villano favorito sin detenerme a pensar que al final de su vida a él le ganó el lado luminoso. Te está ganando el lado oscuro… del cerebro, Kylo Ren.

Uno de los buenos muere y es buen pretexto para decirte que el malo es bien pinches malo. Casi casi tan malo como matar niñitos jedi, o mejor, ¿no, señor Macbeth? No pos arrrghhh, diría el buen Chewi.

Si buscas las similitudes entre la Star Wars original, y mira que no le llamé episodio IV, y esta, te darás cuenta que son abrumadoras. Hay quien lo disculpa por ser un homenaje.  No. Cambiar la cantina con música de jazz por un bar lonuge con reggae no es novedad. ¿Qué sigue para la entrega donde sale Diego Luna? ¿Un palenque con música de Paquita la del barrio? Nomams.

Una estrellota de la muerte recargada, remasterizada y con 25% más, gratis ¿Neta? Hasta el mismo Han Solo se burla diciendo que se puede joder igual, qué importa si es lo mismo pero más barato, digo, más grande. Hola, Dr. Simi. En una vieja revista de Mad de aquellos años 80’s, al hacer la parodia de El regreso de Jedi, en la escena de “comando de la resistencia prepara ataque a la estrella de la Muerte” el público del cine grita a coro el plan que ya nos sabemos todos de memoria. Inevitable que no me acordara de ello. ¿A poco tú no? “Pos sí  y está conmadre”. Ut.

Ok, ok, no todo es oscuro. La química entre el Chewy y el Han es un agasajo y diría que lo mejor de la película porque no fue nada difícil recrearlo, ya estaba ahí. Presenciar la friendzoneada que le pone Rey a Fin no tiene precio. Lo sé, soy un culero. Las batallas aunque no nuevas sí están a años luz de aquellas navecitas a escala en un horizonte de cartón. Descubrir los despojos del imperio regados en el desierto de Yakku te cuenta algo aunque la pelí se olvide de ello. Volver a ver despegar la chatarra del Halcón Milenario te hace cosquillitas en la memoria. Sí, la nostalgia tiene su peso específico.

Vaya, como ejercicio estilístico la película es sobresaliente.
Por eso te digo que está con madre.
No, fanatiquito.
Como historia mejor te compro alguna fanfiction y hubiera estado mejor.
Está entretenida.
Sí, newbie, pero esperaba más.
Repentinamente suena la marcha imperial…
No chilles, esta película no es para ti. Tú ya tuviste la tuya. Rúmbale a los setentas.
La porra te saluda, Micky.
Ya regresarás a ver las demás. No te hagas el sith.
Que la suerte te acompañe, ratita.
Y si no regresas me vale diez kilos de midiclorianos, tengo a las nuevas generaciones Jedi que me van a comprar lo que les dé. Yo soy su padre.
Noooooooooooo.

Mejor ya no le sigo porque me estoy encabritando y eso me puede llevar al lado oscuro… aunque pensándolo bien… que rico.


Sobre el autor: Samuel Carvajal Rangel – Egresado de la licienciatura de Diseño Industial por la UANL. Escritor por amor a las letras. Diseñador por los retos que implica. Fanático de la ciencia ficción porque permite conjuntar esas dos disciplinas sin las restricciones de nuestra aburrida realidad. Colaborador de este proyecto que deseamos llevar a buen término: tu lectura.

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2 comentarios sobre “El despertar a la fuerza

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